Tras el anuncio por parte del Ayuntamiento de Salamanca sobre la conversión de la Gran Vía en avenida de sentido único se ha iniciado una interesante polémica que nos lleva mas allá de un, en apariencia intranscendente, cambio de señales de tráfico.
Este debate, que seguramente no ha hecho mas que empezar, nos está poniendo de manifiesto posturas y conceptos urbanísticos de gran calado para nuestra ciudad y alfoz con el transporte público como eje principal. Ya comienza a tener consecuencias en la ciudad de Salamanca el Plan Coordinado de Transporte Público de Salamanca y su Alfoz. Hasta ahora la única consecuencia visible no había sido otra que la aplicación del nuevo marco tarifario derivado de este plan: subida del precio para los usuarios del autobús de los pueblos del área metropolitana de entre el 30% y el 48% en año y medio. Alucinante, ¿verdad?, sobre todo tratándose de un servicio público; sin embargo, la realidad nos muestra que se trata de un servicio público privatizado de soslayo, algo muy de moda actualmente. Un servicio público sobre el que ejerce la competencia la Consejería de Fomento de la JCyL que se “regala” a empresas privadas para sugestión a través de una concesión administrativa añadiéndole además las “inevitables” subvenciones públicas para que estas empresas tengan unos beneficios “suficientes”.
Tenemos una Autonomía con una Junta con competencias que no ejerce si no que soslaya. No tardará el Partido Popular de nuestra Comunidad en seguir el ejemplo de Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid y también “popular”: soslayar la sanidad pública privatizando alguno de sus servicios, al tiempo.
Conocíamos la postura del Partido Popular y por lo tanto no podemos esperar mas que su desprecio hacia cualquier servicio público. En cambio, tras leer las declaraciones sobre esta cuestión del concejal socialista Joaquín Coronas no salimos del estupor. Nos da a entender por el sentido de sus palabras que desconoce el Plan del Transporte. Un Plan que fue votado afirmativamente por todos los alcaldes socialistas del área metropolitana: Santa Marta, Carbajosa, Doñinos, Cabrerizos y Villamayor, y que fue votado negativamente por el grupo socialista en el Ayuntamiento de Salamanca. Esta falta de coherencia, votar si donde se gobierna y negativamente cuando se está en la oposición nos muestra a un Partido Socialista sin alternativas creíbles con el añadido de la ignorancia por lo que al transporte público se refiere.
Nos queda el consuelo, en este desolador panorama, al comprobar que Izquierda Unida, partido que votó en contra de este Plan, sigue asumiendo y defendiendo la postura de los usuarios y continua con coherencia a nuestro lado. Y es justo reconocerlo.

















