Información libre e independiente

28 de agosto de 2008 - Núm. 926
 
subscribirse
 

Divertirse por la tarde es el «no va más»

Gorka Esparza Barandiarán

Gorka Esparza

7 de septiembre de 2006

Desde hace varios años, la mayoría de los Ayuntamientos de España han puesto en marcha programas “similares” al que en su día la Juventud Obrera Cristiana ideó en Gijón denominado “Abierto hasta el amanecer”. Los resultados, aunque en algunos casos han sido positivos, no están siendo analizados por las administraciones desde una perspectiva crítica, a pesar de la importante cantidad de dinero que están invirtiendo en ellos, quizás por la insana costumbre que parecen tener los Ayuntamientos de pedir subvenciones a entidades regionales, estatales o europeas, con el simple objetivo de gastar por gastar, como si el dinero no lo aportaran igualmente los contribuyentes.

Más bien al contrario, los Ayuntamientos, y también los medios de comunicación parecen conformarse con las cifras que aportan los “concejales del ramo”. Sin embargo, se puede afirmar sin temor a errar que, de una parte, el porcentaje de jóvenes que participan en las actividades ofertadas es muy limitado, y de otra, la oferta realizada no está sintonizando con los principales problemas que dicen tener los jóvenes según las encuestas más rigurosas: precariedad laboral y nula oferta de ocio.

En Gijón, el proyecto “Abierto hasta el amanecer” nació con el objetivo de involucrar a los jóvenes en actividades de carácter lúdico y reivindicativo: el principal reclamo era la apertura de los espacios públicos en un horario no habitual, bajo la fórmula de la autogestión. Todo ello se hizo en barrios en los que se pretendió dar poder a los jóvenes, que a través del tejido asociativo reivindicaban un papel protagonista a la hora de programar su oferta de ocio. “Abierto hasta el amanecer” fue dotándose de una estructura estable, bien financiada por el Ayuntamiento de Gijón pero con plena autonomía, y llegó a ser considerado un programa “revolucionario” cuando se extendió al conjunto de los barrios de la ciudad, incluyendo a las principales zonas de marcha.

Los jóvenes cambiaron su fórmula de ocio, dejando de lado a la única oferta existente en ese momento, la de la hostelería. El resultado fue alentador (40.000 participantes en cada una de las ediciones) hasta el punto de que fue exportado a algunos municipios de España gobernados por la izquierda y a varias ciudades de Europa.

Sin embargo, con el paso de los años, el espíritu del programa ha ido devaluándose con la misma celeridad con la que empresas de ocio han diseñado sus respectivos plagios, y ciertos políticos han visto la oportunidad de hacerse una foto muy rentable. De la reivindicación de lo público se ha pasado a la concesión de cuantiosas partidas a empresas especializadas en ofertar actividades de tiempo libre, que en muchos casos se han limitado a mimetizar el modelo de los hosteleros con la única variante de sustituir cubatas por cocacolas. La apuesta por una juventud reivindicativa y protagonista del cambio se ha sustituido por un discurso de “juventud sana” que en lugar de beber hace macramé y juega al “escondite inglés” a las dos de la madrugada.

En Santa Marta por ejemplo, durante los dos últimos veranos, el Ayuntamiento ha contado con una cuantiosa subvención del Plan Nacional de Drogas. Las ocurrencias de este Ayuntamiento cada vez son más singulares: si el año pasado empleó todos sus recursos en que los programas de ocio alternativo se realizaran durante toda la madrugada -lo cual no tiene mucho sentido-, este año las actividades estrella iban dirigidas a los padres, todo ello, con mucha foto, mucho autobombo y una edición especial en DVD para inmortalizar los momentos más entrañables.

Es posible que algún pedagogo enmiende la plana a quien escribe y demuestre las virtudes de esta manera de educar, pero lo cierto es que, al margen de lo bien que se lo hayan pasado los papás, produce cierto sonrojo pensar que la alternativa a los porros y el botellón es tirarse con mamá por una tirolina. Resultado: actividades nocturnas llenas de niños; los adolescentes, en la calle.

Al margen de las anécdotas, lo relevante es hacerse algunas preguntas: ¿qué estamos financiando? ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar? Las administraciones faltas de ideas, parecen dispuestas a financiar todo aquello que se cobije bajo el paraguas de lo políticamente correcto. Resulta desalentador ver como con el tiempo, los poderes públicos han pervertido una iniciativa sustentada en la madurez de una juventud que se sentía protagonista, creativa, reivindicativa… para acabar poniendo en marcha actividades sacadas de hora y de contexto, que infantilizan a la juventud adolescente y adelantan la adolescencia a los niños, que no conectan con los problemas y la realidad de los posadolescentes, y que van de fracaso en fracaso.

La realidad juvenil siempre es compleja, pero no hace falta ser muy perspicaz para ver que algunos proyectos puestos en marcha son ridículos y disparatados. ¿Tiene sentido que los jóvenes dejen de beber y vayan a “guateques” con sus papás, como se quiere en Santa Marta?

La juventud reclama espacios que la administración no quiere o no se ha molestado en ofertar. La juventud reclama ocio gratuito, allí donde “todo lo que divierte cuesta dinero”. Demanda locales para ensayar. Salas en las que interpretar obras inventadas colectivamente. Anhela poder acudir al cine de verano, tener una casa de la juventud en la que crear un oasis de libertad y vivir la experiencia de la autogestión.

Otras veces es más sencillo. A muchos jóvenes les bastaría con que lo ya existente funcione, o al menos sea dinamizado. Bastantes jóvenes se sonrojan, con razón, cuando ven en la prensa a un Concejal de Juventud o a un Alcalde hacerse la foto con el monitor de papiroflexia rodeado de niños de 8 o 9 años. Dicen otros: más valiera que con que el carné joven sirviese para los fines de semana, que es cuando pueden ir al cine y necesitan los descuentos. Y no faltan los que reclaman poder ir a la biblioteca en verano, y que no esté cerrada, y aunque muchos se nieguen a creerlo, disfrutarían de lo lindo con una buena novela que leer en la piscina.

Parece curioso, pero reivindicar lo obvio es revolucionario.

 
Versión para imprimir

 
Licenciado Vidriera
El Día del Orgullo Animal cancelado por amenazas

Resistencia Republicana
Los elegidos y el vídeo de AENA

El Objetivo de Victorino
Oporto

Idiota en Brobdingnag
La izquierda despistada

Editorial desde Béjar
Bejar.biz cumple dos años

Corre la Voz
De Macondo a Ciudad Bolívar

Ciudad Rodrigo en Red
La realidad

El Pájaro Justiciero
Candelario no ondea sus banderas a media asta

La columna del salmantino
Abuso descarado en la Plaza Mayor

Otras opiniones...

Diario digital, libre e independiente de Salamanca (ISSN: 1886-1016)
Licencia Creative Commons ¿Quiénes somos? Contacto ¿Quieres colaborar? Acceso redactores Enlázanos Nos enlazan
Google Mi Yahoo Add to My AOL bloglines Subscribirse a Newsgator Subscribir a netvibes Mi Yahoo