El ácido bórico fue encontrado en 2004 en la casa de Hassan El Haski, procesado por la masacre de Atocha, y en un piso franco de ETA.
Uno de los peritos confesó el jueves que había falsificado uno de los documentos aunque no explicó la causa.
Como su jefe rechazó este informe, volvieron a colocarlo de hurtadillas, sin que nadie lo supiera. El juez Garzón asegura que «este documento era de carácter interno, no oficial» y que cuando el jefe de la unidad, Francisco Ramírez, vio que incluía observaciones poco rigurosas y faltas de consistencia, ordenó cambiarlo por uno más científico.
Sin embargo, los tres peritos, no conformes, urdieron un plan para alterar el documento, simulando la firma de su jefe y la fecha del papel. El jefe de la unidad, José Andradas, firmó finalmente el documento sin percatarse del cambiazo. El propósito era, según Garzón, producir un «efecto oficial» de un documento que no era tal.
El juez afirma que los tres peritos a los que imputa el delito firmaron su informe con fecha del 21 de marzo, cuando realmente fue realizado el 11 de julio.
Los peritos, Isabel López, Pedro Manrique y Manuel Escribano, están ahora citados como imputados para el 18 de octubre por un delito de falsedad en documento público, que está castigado con entre tres y seis años de prisión y hasta ocho años de inhabilitación.
Según la resolución judicial, los tres peritos, disconformes con la decisión de su superior, urdieron entonces un plan para alterar el documento, simulando la firma del jefe y la fecha del papel. El jefe de la unidad firmó el documento sin percatarse del cambiazo. El propósito era, según Garzón, producir un «efecto oficial un año y cuatro meses después». Fuentes jurídicas informaron hoy, sin embargo, que en el curso del interrogatorio la perito se derrumbó y admitió que esta versión era falsa. Los tres peritos, Isabel López, Pedro Manrique Manrique y Manuel Escribano están citados como imputados para el 18 de octubre por el delito de falsedad en documento público.
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