Una de las propuestas (rechazada) de la Historiadora leonesa Margarita Torres que, junto con Julio Valdeón se encargaron de elaborar el preámbulo histórico del nuevo Estatuto de Castilla y León, fue la creación de un Instituto Cultural que velase por el estudio, la protección y la difusión de la cultura leonesa (etnografía, lengua, medio ambiente, etc.) en las provincias de Salamanca, Zamora y León. Este Instituto debería llamarse Alfonso IX según las palabras de esta historiadora, puesto que fue «un rey de León que nació en Zamora, creó la Universidad de Salamanca, impulsó las primeras Cortes de la Historia y fue un monarca pacificador y jurista».
Bueno, comentar que en cuanto al nombre estoy de acuerdo, qué mejor que Alfonso IX para denominar un instituto cultural. Gracias a ese monarca Salamanca es lo que es, y es su Universidad, desgraciadamente. (Ya me gustaría que Salamanca fuera hoy más que lo que es y que todo lo que tuviera no fuera sólo o en su mayoría gracias a la Universidad.). La única pega que le puedo sacar al nombre es que choca con mi lado republicano… nada es perfecto.
En cuanto al Instituto en sí. Si la administración autonómica se preocupara de proteger de forma equilibrada (y digo la autonómica porque es la que tiene competencias sobre el tema) todos los aspectos culturales en general de Salamanca, Zamora y León (que para eso el Instituto va dirigido a esas tres.) no sería necesario un Instituto de estas características.
¿Por qué un instituto para esas tres provincias?
Por la sencilla razón de que la conexión entre ellas a nivel etnográfico, cultural… es bastante importante. Unos dicen que es porque en su día estas tierras pertenecieron al Reino de León, otros que si es por la importantísima vía de comunicación que las atraviesa -Vía de la Plata - o por las dos cosas… etc, ¡vaya usted a saber!, Lo cual me lleva a su vez a retomar lo que Margarita Torres también ha dicho al respecto del Instituto: “Además, el instituto podría mejorar las relaciones y comunicaciones con Asturias, Galicia y Extremadura”. Otra evidencia. ¿ Cómo podríamos enlazar la teoría de cultura común sin tener en cuenta lo que nos rodea.? ¿ Acaso seríamos capaces de olvidarnos de las importantísimas conexiones culturales que nos unen con Extremadura, en el caso de Salamanca? Pues desgraciadamente sí lo hemos olvidado, y eso que hay hasta conexiones de índole lingüístico, que ya es decir. Se ha potenciado más la relación con provincias del este salmantino que con el sur. ¿Será que como hay montañas de por medio a los encargados de esta protección y mantenimiento de la conexión les entró pereza por si les tocaba escalar o algo?, y con el norte, y con el oeste… Pero en fin por ahí prefiero no entrar. También como no con Asturias y Galicia. Parece que estemos los salmantinos un poco alejados de Asturias, pero diversos estudios sobre el tema han dejado constancia de la gran relación que existe entre ambas tierras. Lo dicho, la Vía de la Plata esa debió ser un corredero excepcional…
No me quiero extender más, simplemente concluir que: Este tipo de propuestas deben realizarse y llevarse a cabo en el caso de que los políticos autonómicos vayan a mantenerse en sus trece en lo que a protección de las “raíces” se refiere. Así que de nuevo recurro a la voluntad y a la seriedad política. Tanto para poner solución al problema, como para, si no es posible, poner en marcha ese Instituto Cultural por parte de las Diputaciones o de quien deba hacerlo de las provincias anteriormente nombradas. Desgraciadamente una vez más sigo sintiendo cómo mi voz golpea en la pared política y vuelve a mi.











