Otra vez se hace necesario hablar del aborto. Un tema que parece tabú en las sociedades occidentales, pero cada vez se entromete más en las mentes de hombres y mujeres que se dan cuenta qué significa interrumpir el embarazo por cuestiones terapéuticas. De Igual A Igual no ha querido estar ausente en este importante debate y hace dos semanas ha lanzado una encuesta en la que casi el 60 por ciento de los lectores desaprueba el aborto siempre, un 20 por ciento considera que es posible en algunos casos, y un 8 por ciento está de acuerdo en que toda mujer pueda decidir poner fin a su embarazo. Por eso hablar aquí del aborto es aportar un granito más de arena al debate necesario y urgente.
Recientemente especialistas debatieron sobre el controversial tema del aborto terapéutico en el auditorio de la Universidad Centroamericana, en Nicaragua, luego de la presentación de un informe de la OPS que argumenta la necesidad de su despenalización. En otra geografía completamente distinta en Portugal una consulta no vinculante daba el sí por mayoría de votantes al aborto, mientras que en Argentina una jueza de Mar del Plata autorizó la “interrupción del embarazo” de una chica de 14 años, quien fue violada por su padrastro. Tres países en los que el aborto pasó a ser titular de más de un diario, y cuyo debate no siempre genera simpatías por grandes sectores de la sociedad, conservadores en su mayoría, que se rigen por los mandatos de la Iglesia Católica Apostólica Romana.
La pregunta en todo caso es ¿Quién decide sobre el cuerpo de la mujer? Hace 4 años me tocaba entrevistar al director de la Maternidad de Tucumán, en el norte argentino, a raíz de la polémica que se había desatado en la provincia por el tratamiento de la ley de salud reproductiva. Hablábamos de una solicitada aparecida en el diario de mayor tirada de la ciudad en la que aparecían decenas de firmas contra la ley que se discutía en la legislatura provincial y concretamente contra la colocación del DIU. Argumentaban que la colocación del DIU era abortivo y que por este motivo la sociedad no podía permitirlo. Al finalizar la entrevista con el médico, en la que tocamos diferentes temas, el director de la maternidad me confesó on line que algunas mujeres que habían firmado aquella solicitada, habían pasado por su consultorio. Para la colocación del DIU.
Se trata ni más ni menos que uno de los temas cruciales por los que atraviesa la sociedad occidental. Y no es un tema menor, cuando decenas de organizaciones sociales en todo el mundo claman a voces que se respete el derecho de la mujer a elegir sobre su cuerpo. Hay que decir sin embargo que la reacción y el conservadurismo alegan que quienes están a favor del aborto están en contra de la vida. Y esto no es así. Por un lado no se trata de pensar que si hablamos de la despenalización del aborto pedimos a todas las mujeres que aborten. No se trata de un juego. Por otra parte hay situaciones por las que sólo pasan las mujeres y que las transforma en doble víctimas de una sociedad androcéntrica y hasta machista. Lo que se pide en última instancia es la posibilidad de que la mujer pueda decidir sobre su propio cuerpo. Hay mujeres que sufren vejaciones y producto de la violación es un embarazo no deseado. ¿Qué debe hacer entonces esa mujer que ha sido víctima de una violación? ¿Mantener el embarazo y dar a luz una criatura no deseada? Estas son sólo algunas cuestiones que se nos plantean, de la decenas de casos en las que las mujeres se ven atrapadas en un callejón sin salida, porque la ley no les permite decidir sobre su propio cuerpo. Porque hay que ser claros: al feto en gestación lo lleva dentro la mujer. No el hombre. Es el cuerpo de la mujer el que se expone. No el del hombre.
Un dato revelador indica que cerca de 500.000 abortos se practican al año en Argentina, abortos clandestinos, toda vez que esta práctica está penada por la ley. El aborto es la principal causa de muerte en mujeres embarazadas en Argentina. Abortos mal practicados, clínicas clandestinas que sumen a la mujer que se somete a esta operación quirúrgica a las peores condiciones de higienes posibles. Por lo tanto hay que decirlo firme y claro: en Argentina todos saben que se practica el aborto. Y que es un negocio que otorga grandes beneficios. Al ser clandestino, los médicos / tránsfugas abusan nuevamente de mujeres a las que les cobran grandiosas cantidades de dinero para someterlas en condiciones precarias a una operación peligrosa.
El aborto: un debate mundial
Hay países en los que el tema del aborto se ha tornado razón de Estado. Y está bien que lo sea. Que se genere el debate y que se permita discutir con la seriedad que se merece este tema. Pero lejos de intereses mezquinos o lejos de las apetencias religiosas que imponen una dura vigilancia sobre el cuerpo y el espíritu. Cuando en Tucumán se debatía la ley de salud reproductiva, lo que se hacía en última instancia, es debatir un tema crucial como el de la educación. Nadie hablaba si quiera de la posibilidad de legalizar el aborto terapéutico. En algunos países sin embargo, se ha avanzado un poco más en la materia.
En Nicaragua la Asamblea Nacional resolvió en octubre pasado derogar el artículo 165 del Código Penal, penalizando el aborto terapéutico, lo que provocó gran reacción de los grupos que apoyan esa práctica médica. La actitud de los parlamentarios fue interpretada como una posición eminentemente electoral para captar votos en las elecciones presidenciales. Por este motivo la Organización Panamericana del a Salud, emitió un comunicado, donde explica las razones para la despenalización del aborto terapéutico en Nicaragua.
Por su parte, en Europa, Portugal fue noticia también esta semana. El «sí» a la despenalización del abortó obtuvo en aquel país el 59,25% de los votos y la abstención, que convertiría la consulta en no vinculante, alcanzó el 56,39%, tras concluir el referéndum celebrado el domingo pasado. El primer ministro portugués, el socialista José Sócrates, se congratuló por la victoria del «sí» en el referéndum y ratificó que llevará su despenalización al Parlamento, donde tiene mayoría absoluta. En una breve comparecencia pública Sócrates explicó que, en cumplimento del mandato popular, el aborto dejará de ser un crimen en Portugal y se podrá practicar por la sola decisión de la mujer en las primeras 10 semanas de gestación.
En Argentina las noticias recientes daban cuenta de un fallo judicial que renueva en aquel país del cono sur, la polémica sobre el aborto terapéutico cuya aplicación legal se contempla en el artículo 86 del Código Penal. Una jueza de la ciudad bonaerense de Mar del Plata, autorizó la “interrupción del embarazo” de una chica de 14 años quien fue violada por su padrastro. La jueza que dictó sentencia favorable a la menor, entendió que la situación de la niña “configura un estado de necesidad”. Al momento de la decisión judicial, firmada el miércoles, la menor presentaba un embarazo de diez semanas de gestación, lo que llevó a la jueza de Menores Silvina Darmandrail a indicar en el fallo la necesidad de que el Poder Judicial se someta “al ritmo inexorable de un proceso biológico” que “impone una adaptación de los tiempos judiciales a los tiempos vitales y las exigencias de la lex artis para llevar adelante la práctica para la cual se solicita autorización”. El planteo de Darmandaril se basa en la evidencia de que su decisión será apelada y esto supondrá una demora procesal que podría hacer peligrar la realización del aborto terapéutico, aun en el caso de que, finalmente, la resolución sea ratificada por la Justicia. Casos como estos en Argentina se producen a diario. La mayoría de las mujeres víctima de violación no se animan a denunciar por miedo al castigo social. En este caso la jueza ha comprendido la necesidad de involucrarse y permitir que la menor vejada no llegué a vivir una situación más violenta aún si llega a dar a luz.
Romina Tejerina y la lucha por el aborto
Hay que recordar que desde el resonante caso de Romina Tejerina, en la provincia de Jujuy, al norte de Argentina, el tema del aborto volvió a ocupar un lugar destacado en la prensa nacional de ese país. En una serie de reportajes realizados por quien escribe esta nota, se pudo comprobar la necesidad de debatir abiertamente en la sociedad estos temas. El caso de Romina Tejerina no sólo dio la vuelta en todo el país, sino que conmovió a muchas organizaciones de todo el mundo.
Romina Tejerina era una joven de 18 años que en 2002 fue violada en agosto por un vecino de su casa. Saliendo de un baile, la metió en su casa, la violó y la joven no denunció la violación como les pasa a miles de jóvenes. Quedó embarazada y tampoco denunció su embarazo. Ella vivía con sus hermanas. No le contó a nadie a nadie su situación y en el mes de febrero de 2003 tomó una cantidad de laxantes y otras pastillas para abortar, y creyendo que estaba abortando tuvo a su bebé. Producto de lo que en psiquiatría se conoce como “estrés postraumático”, Romina mató a su bebe creyendo que en realidad estaba abortando. La familia llevó el bebé al hospital e inmediatamente Romina fue detenida. Romina fue condenada después de 2 años de juicio a 14 de prisión. El violador si bien logró ser encarcelado, estuvo 14 días presos y fue absuelto.
Según una psicóloga tucumana, Hilda Disatnik “a Romina la condenaron por ser mujer, pobre y joven”. Hilda Disatnik, es profesora de la cátedra de Psicología Social de la Facultad de Psicología de la UNT y ha seguido de cerca el caso de la joven jujeña.
Para Disatnik el caso de Romina ha generado una gran discusión nacional y en realidad, es como dice un video sobre ella realizado: Romina todas las Rominas. “El caso de Romina no es el caso de una mujer que enloqueció y que no tiene instinto materno como dicen algunos, y por eso mató a su hijo, sino como dice su abogado defensor el hijo era como cualquier hijo, pero Romina no era como cualquier madre. En realidad ella no logro establecer un vínculo con ese embarazo desde un principio que le permitiera parir y tener su bebé. Acá la cuestión que hay que señalar que alguien se tiene que hacer cargo de las miles de Rominas víctimas de violaciones en Argentina”, sentencia Disatnik.
El caso de Romina Tejerina ha abierto un gran debate en Argentina y lo que hizo fue poner sobre la mesa y manifestar algo que existió siempre. Hay un poema de Bertold Brecht casualmente que se llama “La infanticida” tomado por Fernando Molina, uno de los abogados de Romina, como argumento en su alegato, como si hablara de Romina hoy y es un poema que habla de un caso de una joven infanticida de fines de siglo XIX*. Romina ha sido un caso de entre miles y miles de jóvenes a lo largo y ancho del mundo sufren la violencia de no poder decidir sobre su cuerpo. Hoy discutir y debatir sobre el aborto es una necesidad urgente. Pero más urgente es todavía que los estados garanticen ese derecho humano de poder decidir. La violencia de género se manifiesta también en estas cuestiones y es importante que la sociedad tome conciencia y adopte una postura crítica. De lo contrario dejaremos que el conservadurismo y la reacción se sigan saliendo con la suya y decidan sobre temas de mujeres hombres que no tienen principios morales ni éticos para opinar sobre ciertas signaturas. De la decisión que adopte cada país dependerá que en el futuro podamos decir al menos, que así como se ha conseguido el voto femenino, se ha conseguido también la libertad de la mujer de decidir sobre qué hacer con su cuerpo.










