Conviene no olvidar que en las elecciones del 27 de mayo lo que está en juego es el gobierno municipal y autonómico, nada más y nada menos. Lo digo, porque en plena campaña mediática se oye de todo. Aquí sale a relucir, el 11M, de Juana Chaos, el Estatut, las pensiones, las candidaturas abertzales, el alto el fuego, etc.. Todo eso se mete en una coctelera y sale de una u otra forma, en forma de declaraciones, juicios de valor, confundiendo al ciudadano.
En Béjar, lo que nos jugamos es el equipo y la persona que se va a sentar en la Plaza de Maldonado nº 7 y regirá los destinos del municipio por los próximos 4 años. Vista la trascendencia del tema, conviene pues reflexionar y meditar sobre el sentido de nuestro voto y sobre la mejor alternativa.
Por una parte está D. Alejo Riñones, que lleva ya tres legislaturas seguidas, nada menos que 12 años en los que ha dejado Béjar como un solar yermo. Ahora dirá, dice, que va a hacer y que va a proponer, pero Alejo ha perdido ya toda la credibilidad. Hace tiempo que dijimos (El error Riñones), que el PP se equivocaba profundamente si repetía con el mismo candidato. Lo ha hecho y lo va a pagar. En la candidatura del PP hubo fuertes presiones, para que no se presentara, como inicialmente pretendía Alejo, el concejal Valle. Ese trágala, era demasiado para muchos militantes. Valle era hace ya tiempo un cadáver político. Lo sabíamos casi todos menos él y algunos allegados. Al alejar a Valle el PP ha tomado una buena decisión, pero eso no basta, porque el responsable político de todo el desaguisado era y es el alcalde. El responsable de un intento burdo de colocar un PGOU de espaldas al interés general y acorde con el de unos pocos era el Sr. Valle, pero también el Sr. Riñones. El responsable de aprobar, cometiendo prevaricación, modificaciones puntuales al margen de la ley, era el Sr. Valle, pero también el Sr. Riñones y todos los concejales que votaban afirmativamente a esas propuestas. El responsable de que la Comisión Provincial de Urbanismo haya echado abajo el proyecto Glorieta era el Sr. Valle, pero también el Sr. Riñones. El responsable de haber embarcado a unas empresas en una inversión a realizar en La Cerrallana, sin ordenacion adecuada y de forma ilegal era el Sr. Valle, pero también el Sr. Riñones.
El Sr. Riñones ha desperdiciado una gran oportunidad de haber cogido para Béjar la senda de crecimiento y prosperidad que ha tenido España en estos 12 años en los que él lleva gobernando. No hay más que ver a Guijuelo y a Plasencia, para darse cuenta de lo que Béjar podía haber llegado a ser y lo que realmente es.
La pregunta a realizarse para muchos votantes es si le daríamos la llave de nuestra casa, nuestro presupuesto (porque el Ayuntamiento es la primera empresa del pueblo) a una persona que no respeta la ley, que no promueve la mínima seguridad jurídica (vease las discriminaciones que han sufrido algunos que discrepaban), que promueve obras por doquier con escaso o nulo criterio funcional y estético /vease lo que opinan los lectores en el apartado encuestas), que busca permanentemente la confrontación (recuérdese la absurda oposición a todas las iniciativas de Caldera), que acalla de forma autoritaria las críticas (vease la defenestración de varios de sus concejales), que limita las libertades (vease la persecución enfermiza contra Béjar FM). Si se piensa desapasionadamente y con la razón, la contestación lógica sería que no, que esa persona no merece nuestra confianza, que esa persona ya ha tenido 12 años y ha dejado a Béjar como un erial y cayendo.
Frente al Sr. Riñones hay tres alternativas. Estudiense las propuestas, analícense las trayectorias vitales, experiencia, conocimientos, talento y talante y voten en conciencia.
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