Ahora le toca al antiguo cuartel de Julián Sánchez «El Charro». El otro Julián (el «lanzapiedras») lo permite a cambio de un plato de lentejas (caras lentejas, en las que el dinero en juego se ira fuera de Salamanca: a los propietarios del El Corte Inglés) podría haberse convertido en un centro o en el gran parque de la zona norte, que falta hace.

Como se ve en las fotos solo van a respetar una pequeña parte que han numerado, el resto de la fachada desaparece.

Espero que algún día desaparezca el que lo consiente y los que le apoyan, y que sea cuanto antes, por favor.












