¿Cómo empezar sin suscitar la primera reacción lógica? Otros más a chupar del bote. Una pandilla de radicales. No me interesa la política. Son todos iguales. No me creo nada. Con su pan se lo coman. Estos suelen ser algunos de los típicos comentarios que suscita el anuncio del nacimiento de un nuevo partido político. Es como cuando un vendedor de enciclopedias llama a tu puerta. Lo ves venir antes de que haya doblado la esquina. ¿Qué le vamos a hacer? Sí, soy otro vendedor de enciclopedias. Pero no me negarán que las enciclopedias, a pesar de todo, son una buena cosa… lo malo es cuando te tienen cuatro años pagando unas cuotas desorbitadas por unos cuantos libros que realmente no valen ni diez veces menos. Le devolvemos el dinero si no está satisfecho, te dicen, pero ya nos conocemos todos, normalmente no te devuelven ni el saludo. Como mucho te cambian una enciclopedia por otra, no necesariamente mejor (transfuguismo, lo llaman).
Ahora que Sabater y compañía vienen planteándose crear una nueva opción política, me parece un momento inmejorable para hacer público el anuncio. Ya llevamos unas pocas semanas existiendo oficialmente, pero entre unas cosas y otras dejé este artículo sin escribir, a la espera de algún chispazo providencial. Helo aquí.
Pues eso, que un nuevo partido ha visto la luz en fechas recientes. Evolución Democrática, lo llamamos (supongo que Pepito Fernández habría sido tan buen nombre como otro cualquiera, pero al final nos decidimos por lo de Evolución Democrática, que al fin y al cabo es a lo que básicamente aspiramos) Servidor lo fundó junto a un grupito de chiflados como yo repartidos por toda la geografía española.
Antes de continuar, quisiera dejar claro que no nos presentamos a las inminentes elecciones municipales. Así que nadie se me asuste, no voy a pedir votos, bastante guerra les han dado ya (nos han dado), como para que salga ahora otro personaje más hablándoles de que lo importante son ustedes, o de que haremos más, o de que ustedes igual a nosotros y demás zarandajas.
No, no voy a pedir voto ninguno. Simplemente quisiera dar a conocer nuestra existencia, hablarles un poco de como nos formamos y por qué nos ha dado por lanzarnos a este mundillo. Quién sabe, puede que a alguno le guste la idea y se nos una, pero no será porque nosotros hayamos pedido a nadie nada. Nosotros no pedimos, nos ofrecemos, que es distinto. Aquí tiene usted nuestra enciclopedia, si le gusta le echa un vistazo, le prometo (ya empezamos con las promesas) que me apartaré discretamente para que no note mi mirada impaciente en plan «¿qué? ¿la compra o no la compra?».
Lo que somos y lo que queremos está razonablemente detallado en nuestra página web (ver enlace al final). Hemos dedicado especial esfuerzo a tratar de ser escuetos y claros. Lo habremos conseguido o no, pero ese ha sido nuestro caballo de batalla, no liarnos con explicaciones tediosas. Internet es un producto en el que la paciencia no es la norma. Pinchas aquí, pinchas allí, lees dos o tres líneas, y si el asunto no va contigo, a otra cosa mariposa. Y como ya imagino que pocos serán los que se paseen por nuestra página el tiempo suficiente, me apresuro a copiar aquí lo que considero más importante:
Nuestra razón de ser:
La política es a menudo un medio corrupto para conseguir dinero y poder, en lugar de ser el cauce mediante el que la ciudadanía se organiza para dotarse de representantes afines a sus intereses.
El partidismo imperante imprime un carácter maniqueo a la política, que trivializa los contenidos, degrada la democracia y tensiona gratuitamente a la sociedad.
Los cargos electos remotamente cumplen sus promesas electorales, o llevan a cabo el programa por el que fueron votados. Ello ni siquiera forma parte de la espectativa de la cuidadanía, que ya no reacciona ante tan reitarativo incumplimiento.
Limitarse a preguntar a los ciudadanos cada cuatro años y de una vez para todo, es prácticamente equivalente a ignorarles.
En definitiva, lo que nos mueve es el desencanto que sentimos no ya hacia los partidos políticos, lo cual tampoco sería demasiado original (no digo que tuviera que serlo), sino hacia el sistema en el que los partidos se desenvuelven.
Veámoslo con un ejemplo gráfico: En un tablero de ajedrez no puede haber otra cosa más que reinas, reyes, peones, alfiles, caballos y torres. Cada tipo de ficha tiene sus prerogativas estrictamente definidas conforme a unas reglas o normas. Son las reglas del juego, su marco constitucional por así decirlo, no podemos pedir a los peones mayor intervención en el juego de lo que las reglas les permiten. Es lo que hay, y si no nos gusta el juego, porque pensamos que sería más divertido si los peones tuvieran mayor capacidad de movimiento o cualquier otra cosa, entonces o bien cambiamos algunas de las reglas o bien jugamos a otra juego. No hay más.
En Evolución Democrática pensamos que tal y como están las reglas del juego, en lo que a los partidos políticos se refiere, estos no tienen más tutía que acabar convirtiéndose en naves nodriza de la corrupción por sistema. Tal y como está el juego montado, los partidos si quieren prosperar han de conseguir dinero, eso para empezar, muchísimo dinero que les permita promocionarse. Esta cuestión, por sí sóla, ya los pone continuamente bajo sospecha. Luego está lo del cheque en blanco: La partitocracia actual concede demasiado poder a los partidos políticos, demasiada independencia respecto a los ciudadanos. Tenemos el gobierno y tenemos la oposición, partidos políticos todos ellos, sin que exista la posibilidad de que los ciudadanos intervengan en esa relación íntima que unos y otros mantienen constantemente con el poder. Por último, y no menos importante, está el hecho de que concibiendo la política como una competición en vez de como un bien social, los partidos políticos caen una y otra vez en el populismo más barriobajero, ocupándose más en desprestigiar a los rivales que en hacer verdadera política, sin acometer proyectos a largo plazo, dejándose llevar por las veleidades de las últimas encuestas en vez de por el sentido común.
Esta es la gran diferencia que yo veo respecto a Ciudadanos por Cataluña, el partido que ahora pretende instalarse a nivel nacional de la mano de personajes tan ilustres como Fernando Sabater o Rosa Díez. Que ellos no ponen en entredicho las reglas del juego tal y como son actualmente. Vamos, ni conciben esa posibilidad.
Ciudadanos lleva a gala ser un partido marcadamente constitucionalista. Yo opino que en Evolución Democrática también lo somos. Una cosa es estar convencido de que un marco constitucional es imprescindible y otra bien distinta pensar que hay aspectos de esa Constitución que pudieran modificarse sin que ello significara que nadie tuviera que rasgarse vestidura alguna.
El constitucionalismo de Ciudadanos implica que en modo alguno se plantean retocar siquiera una tilde del librito (tal vez por temor a que el menor cambio pudiera dar pie a catástrofes inconcebibles). El constitucionalismo de Evolución Democrática implica que toda generación merece regirse por las reglas que libremente desee adoptar. ¿Por qué hemos de vivir hoy con las reglas que decidieron nuestros abuelos que tuviéramos? ¿Porque sí? Pues vale, porque sí.
No sé si esto nos hará merecedores del calificativo de «radicales». En cualquier caso nosotros no estamos hablando de un cambio profundo. No deseamos reescribir la Constitución. No nos planteamos convertir España en una nación Federal ni nada por el estilo. Nuestra aspiración es bastante más modesta, aunque a nosotros nos parezca de una importancia tremenda.
Se trata simplemente de hacer una escueta modificación, de tal forma que la Democracia Directa sea una realidad en España, como lo es en otros lugares de Europa y Estados Unidos. I + R, Iniciativa Legislativa Popular y Referéndum Vinculante. Dos herramientas, por sí solas, capaces de conceder a la ciudadanía la posibilidad de intervenir en la cosa pública en mayor medida de lo que hoy lo hace (que es nada). Dos herramientas que por sí solas merecen el esfuerzo de que un nuevo partido trate de luchar por su implantación. Un nuevo partido nacido con ese único pero firme propósito.
Ninguno de los que formamos parte de este proyecto está en él por otro motivo. Que nadie pregunte por nosotros buscando concejalías o alcaldías, porque no es para eso para lo que estamos. Todos tenemos muy claro que si un día el binomio I+R llega a ser una realidad, desapareceríamos del mapa ipso facto. Es más, y espero que mis compañeros no se me enfaden, personalmente no dudaría en cambiarme a otra formación (como muy bien pudiera ser Ciudadanos), si dicho partido contemplase el binomio I+R en su programa y fuera razonable concluir que en el mismo la consecución del objetivo sería más factible.
Llevamos dos largos años construyendo este proyecto a duras penas, como no puede ser de otra forma dadas las distancias que nos separan. Hoy, por fin, podemos decir que es una realidad. Se trata de un pasito más, todavía muy corto, en pos de la Democracia Directa. Por supuesto, quedan invitados a colaborar si la idea les resulta atractiva. El poder no nos quita el sueño, ni siquiera el hecho de que conseguir nuestro objetivo sea cosa poco menos que imposible en un espacio de tiempo inferior a varios lustros, pero aun así nos mantenemos firmes en la convicción de que la evolución democrática llegará más tarde o más pronto, con nosotros o sin nosotros.














