Artículo enviado por Mª José Gil Sánchez. Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Morille.
El día 16 de Junio de 2007, se constituyeron los Ayuntamientos en más de 8.000 municipios de nuestro país, en más de 300 de nuestra provincia, pero en Morille no fue así. Para muchos de los ciudadanos de Morille, fue un día triste.
Morille es un pequeño municipio, a veinte kilómetros de la capital, con una población que no llega a los 250 habitantes. El pasado 27 de Mayo se celebraron elecciones municipales y autonómicas con toda normalidad democrática, como no podía ser menos, y el resultado inequívoco de las mismas dio como ganador al Partido Socialista, al haber apoyado los electores de manera abrumadora a dicha formación política, 78 votos el candidato del Partido Popular que mejor resultado obtuvo, frente a los 146 del que menos consiguió de los candidatos socialistas (son listas abiertas, al ser municipio de menos de 250 habitantes ) El resultado del escrutinio otorgó, por tanto, cuatro concejales al PSOE y uno al PP. El Ayuntamiento de Morille continuaría siendo gobernado por el Partido Socialista.
La sorpresa llega con la pretensión del Partido Popular de que se repitan las elecciones y se eliminen del actual censo a más de una veintena de personas que, al parecer de los candidatos de dicho partido, no deberían estar en el censo. Se asombran dichos candidatos del “desmesurado crecimiento” de Morille en los últimos cuatro años (impugnan, en principio, 23 personas como digo) y no tienen empacho en poner bajo sospecha la trayectoria impecable del equipo de gobierno de nuestro ayuntamiento. Por todo ello interponen una reclamación ante la Junta Electoral y hasta que la misma no se resuelva, el Ayuntamiento de Morille no podrá constituirse.
No para los denunciantes, que conocen o deberían conocer la realidad actual de su municipio, sino para cualquier ciudadano de esta provincia que pueda estar interesado en conocer la situación de nuestro pueblo, me gustaría hacer las siguientes precisiones:
Cuando hace cuatro años, la actual corporación municipal se puso al frente del Ayuntamiento de Morille, la decadencia del pueblo, que había comenzado hace casi 30 años, era impresionante. Como, desgraciadamente, en la mayoría de los municipios de nuestra provincia y de nuestra comunidad autónoma, uno de los problemas fundamentales era la pérdida de población y el envejecimiento de la misma que acarreaba un sin fin de aspectos negativos para los habitantes de los mismos. Un pueblo no tiene vida si no tiene habitantes, si los jóvenes emigran en busca de trabajo y una vida mejor y los mayores esperan pacientemente y sin ilusión el fin de sus días, si no hay niños que generen esperanza de futuro. Y ese era el panorama de Morille hace cuatro años.
Uno de los objetivos fundamentales de la nueva corporación fue el intentar por todos los medios “asentar población” y para ello ir creando las condiciones favorables para que los vecinos de Morille no se marchasen y a ser posible conseguir que otros viniesen. No olvidemos que la riqueza la hacen las personas.
Y así, poco a poco, hemos ido devolviendo al pueblo la ilusión de sentirse a gusto, participativo, solidario y orgulloso de su propia historia.
Primero fue la escuela, cerrada desde hacía casi veinte años, y posteriormente, la biblioteca, el albergue para peregrinos, el coro municipal, el grupo de teatro estable, las viviendas sociales, el taller de cantería y el taller de la lengua, el huerto solar, el cementerio del arte, la celebración apoyando a la asociación cultural El Zurguén de el encuentro de jóvenes poetas en el mundo rural "PAN", que se celebra cada año, y un largo etcétera, sin olvidar el día a día, que el agua ya no falte, que se complete el asfaltado de calles, el embellecimiento de plazas y jardines. A lo largo de estos cuatro años se han rehabilitado o construido numerosas viviendas por parte de particulares que han optado por pasar gran parte del año en Morille.
En toda esta tarea hemos contado con nuestro entusiasmo y firmes convicciones, pero sin duda con la colaboración, el apoyo y la financiación de las instituciones, Diputación, Junta de Castilla y León, diferentes ministerios estatales y entidades privadas, curiosamente las dos primeras gobernadas por el mismo partido político que hoy ha impedido que este ayuntamiento se constituya, instituciones que ciertamente nos han ayudado a este asentamiento de población que nosotros propugnábamos y que imaginamos se sentirán orgullosas de ello. De hecho hemos sido reconocidos por la Fundación Villalar (Junta de Castilla y León) como municipio que ha desarrollado políticas de asentamiento de la población.
A pesar de lo expuesto, los candidatos del Partido Popular se extrañan “sospechosamente” de que la gente venga a vivir a Morille, se sienta a gusto en el pueblo, opte por empadronarse en el mismo, desee luchar por el pueblo, por el progreso, por la cultura, en definitiva por el bienestar. Nosotros, el actual equipo de gobierno y los candidatos electos, estamos encantados de que así sea y seguiremos en el empeño de que Morille siga creciendo en beneficio de todos los que aquí hemos decidido libremente vivir.
Sin embargo, el día 16 de Junio fue un día triste. Cuando dentro de unos días, resueltas las reclamaciones, podamos lícita y democráticamente tomar posesión del cargo para el que los habitantes de Morille nos han elegido, podremos decir :hoy es un día feliz.
Carta de Javier Martín Andrés
No sabría describir la situación actual en Morille, es difícil conocer qué ideas pasan por las cabezas de ciertas personas; seguramente sólo tengan una idea y da vueltas y vueltas por una cabeza vacía. Pero voy a intentarlo. Yo soy una de las personas que estoy en la lista negra, que el seudo candidato del PP ha impugnado para repetir las elecciones. Estos señores nos incluyen en la lista, simplemente por suponer que somos votantes del PSOE. Mi situación actual es la siguiente: me empadroné en Morille hace 3 años, después de estar 10 años yendo casi a diario a mi “pueblo…. Morille”; mi mujer es de Morille, mi hija es de Morille, me casé en Morille, y dispongo de casa en Morille. Desgraciadamente mi trabajo me impide estar permanentemente allí. Pues bien, estos señores me impiden votar, hasta ahí todo correcto; puedo entender que personas como estas digan que no soy del pueblo, “el forastero” (y estos son los que se quejan del nacionalismo). Pero no puedo entender que gente nacida en Morille o personas mayores que llevan 50 años en el pueblo y ahora, por motivos de trabajo o salud sólo puedan estar en breves espacios de tiempo, fines de semana, vacaciones…, no puedan votar en su pueblo como lo han hecho siempre, me da la risa y además casualmente otra gente en esa situación o parecida no estén en la lista porque no les interesa.
Como decía el seudo candidato en su mitin “queremos unir al pueblo”, y le contestaron: “Ah, ¿pero está dividido?”….. Pues sí, ahora lo ha dividido usted.
Carta de José Manuel Pedrosa
Lamento que un pueblo como Morille, y una provincia como Salamanca, estén siendo víctimas de la penosa propaganda que les hace un partido político que ha perdido las elecciones municipales en tal pueblo (el PP), empeñado a toda costa, mediante sonrojantes triquiñuelas de malos perdedores, en que no se cumpla la voluntad popular de que gobierne el partido que ha sido elegido por mayoría abrumadora. Mucha gente de fuera de Salamanca esperamos con inquietud a ver qué pasa. Y tenemos la esperanza de que, por el bien de todos, gane la voluntad popular y que pierda la mala politiquería.
Carta de Carlos Mayoral. Candidato electo.
Escribo como concejal electo de un grupo político que no puede formar gobierno en su localidad.Y sé por propia experiencia lo fastidioso que resulta encontrarse en esta situación. Pero debo asumirlo.Es un deber democrático. Hay quienes buscan siempre un motivo para la impugnación del resultado electoral o cualquier otra excusa para intentar menoscabar o, al menos, cuestionar la honradez de la fuerza adversaria. Incurriendo en esta actitud no solo estamos insultando a nuestros oponentes, quienes deben merecer todo nuestro respeto, sino que además, y esto es muy grave,estaríamos despreciando la voluntad popular de nuestros vecinos, que por un motivo u otro han decidido apoyar en las urnas una opción distinta a la que les ofrecíamos.
Sólo sería legítimo actuar de esta forma si el numero de votos "sospechosos" de una "posible manipulación" resultase determinante a la hora de inclinar la balanza. Es evidente que en el caso de Morille esto no es así. Una victoria por más de 75 votos de diferencia no puede ser puesta en cuestionamiento por la duda planteada sobre 23 empadronamientos.Suponiendo que los 23 hayan votado y, esto ya es mucho suponer, que lo hayan hecho a la formación ganadora, y que esos son los sufragios mal vistos por algunos, restándolos…¡aún quedan más de 50 de diferencia! En un municipio como el mío, de menos de 250 habitantes-como ocurre en Morille -es una cantidad demoledora.Y la victoria del equipo de Manuel Ambrosio Sánchez incuestionable.
Carta enviada por Iluminado Oliva Oliva
Llevo muchos años yendo por Morille; allí están mis amigos y ahora me han adjudicado una vivienda social. Me he enterado de que mi nombre y mis datos están en una lista en la que el Partido Popular se basa para intentar repetir las elecciones, porque argumentan que yo no vivo en el pueblo. Estar empadronado, residir en el pueblo y no tener otra vivienda eran los requisitos que puso el Ayuntamiento para poder optar a la vivienda. Yo estoy de lunes a viernes fuera por motivos de trabajo y vuelvo a Morille todos los fines de semana. Ya es difícil vivir en un pueblo, pero Morille hasta ahora parecía como un oasis. Los representantes del PP y su partido que los apoya intentan que se me quiten las ganas de vivir en el pueblo, pero mucho más van a tener que hacer para conseguirlo. Tengo dudas, además, de si es legal que utilicen mis datos de esta manera.
Carta enviada por César de Miguel
Mi abuela ha vivido toda la vida en Morille. Ahora que está muy mayor, mi abuela pasa algunas temporadas con sus hijos fuera de Morille, pero verdaderamente este su pueblo, al que siempre vuelve, y es donde quiere votar. El Partido Popular, que ha perdido las elecciones municipales por abrumadora diferencia, pretende excluirla del censo a ella y a otras personas muy mayores, en situaciones similares, empadronadas desde siempre en el pueblo; anular las elecciones e impedirle volver a votar en Morille. Por cierto, se me olvidaba decir que dos de los candidatos del PP no están empadronados en Morille y el tercero, aunque está empadronado, declara en su denuncia que reside en Salamanca.
Carta enviada por José Aurelio García Mateos
Como todo ciudadano español mayor de edad, procedí a ejercer mi derecho al voto en Morille, pueblo en el que estoy empadronado hace más de cuatro años y en el que tengo comprado un terreno (comprado incluso antes de empadronarme) sobre el que -además- ya he pedido -y tengo aprobado- un proyecto de rehabilitación de la que será mi vivienda habitual.
Quisiera con esta carta -y con su ayuda- hacer pública mi más enérgica protesta ante el abuso que los partidos políticos están ejerciendo sobre nuestra libertad de pensamiento y expresión. En concreto quiero denunciar públicamente mi descontento con el Partido Popular -del que he sido simpatizante y votante toda mi vida-. No entiendo cómo se atreven a impugnar mi voto al haber perdido las elecciones.
Primero: estoy empadronado legalmente en Morille. Tengo un solar comprado allí -con una pequeña vivienda aledaña- al que poco a poco iré dando forma y convirtiendo al fin en mi vivienda habitual. ¿Acaso no tengo derecho a inmiscuirme en los asuntos del que será mi municipio habitual?. ¿O es que hasta que no tenga casa, garaje, perro y piscina no podré decir ni pío?. ¿Hasta ese punto se pueden recortar las libertades personales?. ¿En qué estado de derecho vivimos? ¿Acaso Morille sólo sirve para pagar mis impuestos?
Segundo: se han hecho SIN MI PERMISO una serie de fotografías a mi parcela, alegando que es un solar, pero ocultando deliberadamente un pequeño edificio -también de mi propiedad- del que además ya he solicitado y concedido proyecto para una reforma. Y por supuesto, ya tengo la factura correspondiente a la tributación que he de efectuar en el Ayuntamiento de Morille. A todo esto, todavía estoy esperando a que los concejales e hipotético candidato a Alcalde por el Partido Popular de Morille, se dignen a hablar conmigo y a explicarme el porqué han utilizado información íntima y personal que no les corresponde.
Tercero: Como digo, soy simpatizante del Partido Popular y no me importa descubrirme, porque más que mi ideología, me importan mis derechos fundamentales a la intimidad y privacidad, a las buenas formas democráticas y sobre todo, al derecho de todo español de ser respetado e informado con anterioridad sobre lo que se va a publicar en lo relativo a su persona o patrimonio.
Ánimo concejales del Partido Popular por Morille. Al final conseguirán que -hasta yo- vote al Partido Socialista y a Melero. Con todos mis respetos para ellos.
Carta anónima
La absurda denuncia presentada por el PP en Morille ha impedido la constitución del Ayuntamiento y, en consecuencia, de la Diputación Provincial.
Una torticera utilización de mecanismos jurídicos está retrasando lo inevitable. Los vecinos de Morille votaron y la diferencia de votos entre los dos partidos mayoritarios no deja lugar a dudas sobre lo que los vecinos querían. Pero hay quien tiene mal perder y se enreda y trata de enredar a otros en malabarismos imposibles. En esta ocasión no ha habido en Morille irregularidad alguna en el censo electoral. En las pasadas elecciones se empadronaron en algunas viviendas hasta 20 personas que se dieron de baja una vez pasados los comicios. Pero ahora no, ahora hay unos cuantos ciudadanos que quieren vivir en Morille y se han empadronado allí, en distintos momentos y por distintos motivos, porque tienen derecho. Y van a seguir empadronados y viviendo en Morille porque es una elección personal, libre.
Cuando en toda Castilla y León se lucha contra la despoblación de los pueblos, en Morille hay un grupo de peperos empeñados en lo contrario. Pero la Constitución y el sentido común apoyan a los nuevos vecinos.


















