La apuesta más arriesgada realizada por el Gobierno Socialista Español de Rodríguez Zapatero, después de ganar las elecciones al PP, ha sido el intento de acabar con la violencia terrorista de ETA.
Desde los inicios del Gobierno no se han detenido, por parte del PP, las críticas contra aquél ante una serie de reformas sociales y modernizadoras necesarias y que la Derecha rechaza.
Las reformas e iniciativas se han logrado aprobar en Congreso y Senado gracias a que el Presidente del Gobierno, sus Ministros y el Grupo Parlamentario Socialista insistieron en promover alianzas con todos los partidos políticos a pesar de la postura negativa del PP.
El “divorcio Express”, matrimonio homosexual, ley de educación, igualdad entre matrimonios legales y parejas de hecho, ley de identidad de género, ley de la dependencia, ley de igualad, Estatuto del Autónomo y subida de las pensiones son algunas de las reformas realizadas que están apoyadas por la mayoría de los españoles, aunque la Derecha y la Iglesia Católica no estén de acuerdo en la mayoría de ellas.
Por otra parte, un extraordinario acierto ha sido la política económica que ha prolongado la prosperidad en España. Se ha multiplicado el empleo, la renta “per cápita” ha aumentado, la inflación está controlada; se puede afirmar que esta legislatura es la más próspera de la Democracia.
Volviendo al principio, hay que decir que aún está pendiente el reto mayor: terminar con la violencia de ETA. El Presidente del Gobierno, desde el día en que decidió realizar el embite contra el terrorismo para alcanzar la Paz se encontró con la oposición frontal de la Derecha y del PP, cuyo objetivo preferente no es alcanzar la Paz deseada por la mayoría de los españoles, sino acabar con este gobierno para sustituirle. El PP prefiere una ETA latente antes que el Presidente Rodríguez Zapatero pueda llegar a cerrar el período de tragedia y terror que España padece, no quieren la Paz sin la previa derrota electoral del Gobierno Socialista.
El Partido Socialista, sin perder poder institucional, incluso ganando nuevos ayuntamientos y gobernando en Comunidades Autónomas antes populares, después de las elecciones autonómicas y municipales ha visto deteriorada su imagen por las pérdidas de Madrid.
Pero de la desgracia se hace virtud y a pesar de estos tropiezos el Presidente del Gobierno ha vuelto a tomar la iniciativa relanzando la idea de Europa en el Congreso de Bruselas, impulsando el Tratado de Reforma Constitucional, y acentuando con su capacidad de diálogo los momentos de encuentros entre culturas, incentivando las conversaciones entre Occidente y el mundo islámico, tan necesarias para conseguir la otra Paz que acabe con la desolación de Oriente Medio, que tanto preocupa al resto del mundo.
Nos acercamos al final de esta legislatura. Las próximas elecciones de 2008 son decisivas para conocer cuál es la opinión y la opción que los ciudadanos tienen y eligen ante la acción política del Gobierno Socialista. La España plural necesita gobiernos progresistas y democráticos que sigan modernizando el país, no volviendo atrás como avalistas del PP pretenden. La esperanza tiene futuro, el de progresar en las reformas sociales y en la modernización que beneficien a la mayoría de los ciudadanos españoles que desean alejarse de la soberbia, intolerancia y desprecio del que el PP hace gala.
José Castro Rabadán
Senador por Salamanca














