El pasado lunes 13 de julio, hubo un amago de pleno extraordinario en el Ayuntamiento de Béjar. Todo hacía suponer que se iba a poner en claro la situación real de las ilegales obras de La Cerrallana a instancias, precisamente, de su promotor, el anterior alcalde Alejo Riñones Rico. Sin embargo y después de solicitar su propio grupo ese pleno extraordinario de manera vinculante en el Consistorio bejarano, cuál fue la sorpresa de todos los presentes cuando, con unos pobres argumentos sostenidos por alfileres y con el único próposito de que el concejal de UPS no tomara la palabra en ningún momento del acto, salvo en el turno de ruegos y preguntas; el portavoz popular instó a su grupo a huir cobardemente abandonando el pleno que él mismo solicitó.
El actual alcalde, el socialista Cipriano González, intentó explicar que siendo un asunto tan trascendental para Béjar, entendía que todos los grupos debían ser tratados de manera democrática, con los mismos derechos de intervención, independientemente de quién lo hubiera convocado. Esa fue la excusa peregrina que necesitó el máximo responsable y promotor de las ilegales obras de La Cerrallana para no rendir cuentas de esas irregularidades que han impedido, entre otras muchas cosas, que los bejaranos pudieran disfrutar este verano de unas piscinas municipales. No contento con el bochornoso espectáculo del que hizo gala el portavoz popular, convocando un pleno extraordinario, para después abandonarlo cobardemente, dejarlo en tantas, y huir de la sesión propuesta por él mismo; Riñones instó al alcalde a un debate en algunos medios de comunicación seleccionados por aquel y con las condiciones impuestas ex-primer edil, demostrando una vez más la parcialidad de la que hizo gala durante más de una década al frente de gestión municipal cuando se produjeron los hechos ilegales que trataron de esclarecerse.
Así las cosas, el máximo responsable de esas ilegalidades, ahora tendrá una nueva oportunidad de rendir cuentas en un próximo pleno extraordinario, que según nuestras fuentes, será convocado por el propio alcalde para que no se vuelva a repetir la misma huida popular, y que todos los grupos tengan los mismos derechos de intervención. Se da la circunstancia que lo que pretendía a toda costa Riñones era que no interviniera bajo ningún concepto el portavoz de UPS, Raúl Hernández, su bestia negra particular, que iba a realizar una serie de preguntas que demostrarían las ilegalidades de esas obras, con los técnicos municipales presentes y que recordemos, emitirieron sendos informes (técnico y jurídico) en contra de las intervenciones urbanísticas. Hernández fue compañero de Riñones en las anteriores corporaciones municipales, y por tanto, la pretensión de éste era que su ex-compañero no aportara datos que podrían serle incómodos cuando no demostrar de una vez la ilegalidad manifiesta, avalada por los citados informes municipales, hasta un total de 13 denuncias en diversos organismos competentes y la paralización fulminante de las obras por parte de la Subdelegación del Gobierno. Cabe recordar que Riñones acusa a Hernández de ser el culpable de su gran fracaso electoral al ser su formación y diversos medios de comunicación, quienes hicieron públicas las ilegalidades en las obras de La Cerrallana.
El pobre argumento esgrimido por Riñones para defender la legalidad de su intervención es un informe sin aval técnico ni jurídico, firmado únicamente por sus propios compañeros del grupo popular en Salamanca.











