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28 de agosto de 2008 - Núm. 926
 
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Regreso del verano
Javier Pueyo

4 de septiembre de 2007

Servidor, que lleva atrapado casi todo el verano en la extraña ficción de la realidad, llega ahora a esos mundos paralelos de los ladradores que se creen apóstoles de la verdad florentina, de los Ratos y Ratitos que intrigan tanto como les dejan para desalojar a Rajoy de la nada, de los reyes que pueden perder la corona de la patria o del fútbol -que tantas veces parecen una y la misma cosa- y de los que siguen hoy, como ayer, vestidos de rojo y manchados de azul.

Pero el verano ha sido largo, y con determinadas noticias también duro y difícil, más o menos como el fracasado proceso de paz. Veo con estupefacción, por ejemplo, cómo el inefable Julio Ariza pretende tirar esta vez el dinero con un periódico más derechista que La Razón. La Nación, dicen que se llamará. Este hombre se ha propuesto desmentir ese enunciado creo yo científico, tan redondo como incuestionable, que asegura que a la derecha del ex panfleto ansonita no hay más que el abismo. Igual Ariza logra resucitar a los siempre simpáticos lectores de El Alcázar.

Con menos estupefacción, pero intuyendo más motivos de alborozo para el fascio, me entero también de que el PSOE, en su ya largo historial de traiciones a la izquierda, ha entregado Navarra para mantenerse cómodamente en La Moncloa. Pues en esto, admitámoslo, Losantos tenía razón: Navarra era moneda de cambio para conservar el poder. Y otra cesión más con la secreta esperanza de que hablen bien de Zapatero quienes nunca dejarán de llamarle terrorista: la destitución, por la vía del «lárgate antes de que te eche», de Rosa Regás. Próxima estación: Ley de la Memoria Histórica.

Acabemos con una reflexión tardoestival de notable relevancia: el nuevo logo de la Cadena SER no me gusta. Lo vi por primera vez en El Confidencial Digital. Hay lugares donde casi nunca leo los comentarios de los lectores, no vaya a ser contagioso lo que sea que porten. Sin embargo, el otro día hice una excepción para ver si es que mis criterios estéticos han pasado a mejor vida o si, en efecto, es que el nuevo logotipo parece, más que el de una radio de alcance nacional, el de una tienda de ultramarinos de barrio. Bien: no volveré a caer en semejante perversión. Uno tras otro, los lectores -demócratas de toda la vida y de clara tendencia centro-reformista- fueron pasando para dar su opinión sobre -¡ojo!- un logo. Copio y pego:

  • Alguna autoridad sensata debería cerrar esa emisora de comunistas pro-etarras, pro-homosexuales y ateos.
  • ¡¡¡Quememos el edificio de Gran Vía 32 con el traidor de Gallardón dentro!!! ROJOS FUERA DE ESPAÑA.
  • Que clausuren de una vez por todas la emisora, por el amor de Dios.
  • Cadena SER: ENEMIGOS DE ESPAÑA.

Esos cuatro comentarios, de distintos autores, aparecen entre los once primeros. Como habitualmente se dice en las tertulias de radio y televisión, qué bien que la extrema derecha no exista en España. No quiero ni pensar qué sucedería si realmente existiera.

 
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