Cuando huimos de la búsqueda del discreto encanto de la sobriedad, que es discreto pero no es encanto, encontramos los historiadores y los científicos, quiero decir, los cantautores, el camino de las metáforas tan pragmáticas como intensas. Los cantautores, quiero decir los científicos como Heisenberg, y los historiadores, estamos gloriosamente atrapados en un equilibrio de sensibilidades. Por eso es tan imprescindible para ambos el Principio de incertidumbre: la medición de una variable hace imprecisa otra.
Algo así me sucede cada vez que viajo a Madrid (con una frecuencia menor de la que me gustaría), y siento una curiosa sensación al escuchar en mi Mp3, al pasar por la Puerta del Sol, una voz cantando “Kilómetro Cero, respira en el centro de la ciudad, el alma que se pierde al escapar”. “Comienzo de los días que han de venir…” pensé cuando te vi cantar en la Plaza Mayor de Salamanca hace ya 7 años, o en la Hospedería de Fonseca hace 3 años. Un recuerdo el del último escenario, que fluye abarrotado de pesimismo cuando traigo a la memoria, la cita de amistad, hoy convertida en recuerdo de un olvido, fruto quizá de haberme quedado Atrapado en azul, o acaso por no saber olvidar La memoria de los peces, o como resultado irreversible de La traición de Wendy. Algún día dejarán de arder naves más allá de Orión. Él sabe por qué lo digo. ¿Qué más contar? Últimamente no soy objetivo. Ahí están: Eres, Zona Cero, Papá cuéntame otra vez, A las madres de mayo, No estarás sola, Vine del norte… Da igual. Cualquier historia que nos contó en el Saboy José Luís Alvite valdría, como también nos sirve aquella huída que sirvió de precedente a los pájaros portugueses del maestro Joaquín Sabina.
Lee conmigo: Se trata de un experimento así que hazlo por el bien del eco de la memoria. Si algún lector o forero conoce la música tiene el deber de escribir un comentario. Quizás se animen si les cuento que el próximo día 11 vuelve a soñar despierto… Fíjate, siendo conscientes de la circunstancia según la cual la Historia o la música, no son procesos al margen de la voluntad humana, entendemos que el principal objetivo del que escribe no deberá escapar a la necesidad de ser capaces de plasmar la voluntad colectiva del tiempo presente con el fin de orientar su práctica. Nuestra herramienta; la cultura de la memoria, pero también la introspección, entendida no como una mera descripción, sino en el sentido de forma de saber y de entendimiento global, a partir del dudar de dudar, o el cuestionamiento racional de los hechos, teniendo muy presente que detrás del ello, hay personas, sufrimiento, llanto, melancolía; desemboca necesariamente en sentimientos tan profundos que nos involucran de manera decisiva a no renunciar al dualismo del compromiso y la realidad.
“…Nada se puede predecir con exactitud. Siempre queda un margen de incertidumbre en el conocimiento humano, y en ese margen de incertidumbre siempre pensé que estaba la música, las canciones…”- yo la historia- “el principio está relacionado con el hecho de que el observador, por el mero hecho de ser testigo, influye en la realidad que está observando, la altera, introduce una variable de indeterminación…”- yo también lo pensé: la realidad del dato viene determinada por lo que el observador quiera observar, ejercicio en el que sin duda se adquiere una información, pero también se escapa otra. De ahí que escucharte siempre sea un buen ejercicio para la memoria, pero también una ventana a la determinación de poder descubrir cosas, de penetrar la niebla, de destilar la experiencia, de describir la realidad. Todo lo cual, como sabemos los historiadores y los músicos, quiero decir, nosotros, se trata de una sensibilidad científica y una visión artística. Si para algo sirven la ciencia, las canciones y la historia es para advertir que el tiempo es un factor de novedad, un creador de sorpresas. Son un tiempo de la memoria que jamás podrá ser objetivado totalmente. Tu principal virtud fue encontrar un nexo entre la Ciencia y la Historia. Porque en realidad, todos necesitamos una narración para tratar de conocer, o para revivir. Se trata de un equilibrio sensible cuyo nombre no quiero olvidar: se llama Ismael Serrano.
** El día 11 de Septiembre Ismael Serrano publica en España «Sueños de un hombre despierto».










