Ser coherente es algo complejo, que muy pocos consiguen. Si bien en nuestros gobernantes el esfuerzo por ser coherentes debería notarse. Y, así a bote pronto, no parece que los gobernadores de Salamanca brillen por su coherencia. Por un lado se prohiben botellones, beber en la calle…. y por otro lado se fomenta el consumo en la calle. Habría que discutir si el hecho de estar en época de Fiestas crea una situación de excepción. Nadie critica las casetas, nadie critica las Fiestas. Se critica la falta de coherencia.


















