Arropada por el filósofo Fernando Savater, considerado el ideólogo del partido, así como por el director teatral Albert Boadella y el escritor peruano Mario Vargas Llosa, Díez anunció que la formación luchará por una reforma electoral para evitar que se siga primando el peso, a su juicio “desproporcionado”, de las fuerzas nacionalistas vascas, catalanas o gallegas en el Parlamento. En este sentido, criticó que el Gobierno decidiera pactar el modelo de Estado con partidos «que no creen en el Estado». "Hay que cambiar la ley para que todos los votos valgan lo mismo», proclamó, mostrándose a favor de las listas abiertas.
Asimismo, Rosa Díez anunció que UPD planteará una reforma de la Constitución para revisar la distribución de las competencias entre el gobierno central y las 17 regiones del país. Insistió en que la asignación de competencias no es inamovible y que «hay cosas que son reversibles». Es lo que debería ocurrir con la educación, ahora competencia de las comunidades autónomas, y que Díez cree que tendría que recuperar el Estado. También sugirió que el urbanismo, dependiente de los ayuntamientos, vuelva a ser competencia estatal, al menos en sus aspectos clave, como vía para atajar casos de corrupción inmobiliaria.
UPD nace con la intención de convertirse, tras los comicios de 2008, en un partido bisagra que influya en la política del próximo gobierno español, ya sea éste del PSOE o del PP, y evitar así que la política de Estado tenga que pactarse con partidos nacionalistas, que según UPD, no creen en el Estado.












