Izquierda Republicana considera superficial, e incluso frívolo, el debate sobre el papel de la monarquía y los símbolos que está teniendo lugar en los medios de comunicación en las últimas semanas, en el que ha intervenido el propio Jefe del Estado defendiendo recientemente en la Universidad de Oviedo su propio puesto de trabajo.
El detonante de esta polémica, la quema de fotografías y retratos del rey en actos «antimonárquicos» celebrados en Cataluña y otros puntos del Estado, son actos simbólicos de escaso alcance político que, desde luego, no compartimos por considerarlos pueriles. Pero, en ningún caso, deberían tener consecuencia penales para sus autores, ya que la libertad de expresión alcanza a proteger actos que pueden considerarse incluso ofensivas para el criterio de la mayoría de la población, siempre que el núcleo expresivo de los mismos, aunque sean poco elegantes, contengan simplemente una crítica.
Consideramos que esos actos han sido magnificados por la derecha política y sus medios afines y por la actuación desproporcionada de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, originando un cierto efecto de emulación que ha provocado que los mismos se repitieran y dando lugar a la histérica reacción del Partido Popular y su presidente que ha llamado a sus simpatizantes, en un solemne video doméstico, a la reivindicación de la «españolidad» y sus símbolos el doce de octubre. Todo ello pone de manifiesto, una vez más, el sentido patrimonial del concepto de España que tiene la derecha y un burdo intento electoralista de presentarse como únicos defensores del orden constitucional frente a la «antiespaña», en la que nos encuadran al resto de ciudadanos que no pensamos como ellos.
Ante esta situación, como partido republicano, queremos manifestar a la opinión pública que el republicanismo es mucho más que el antimonarquismo, en el que curiosamente coinciden los que queman los retratos y Jiménez Losantos. Por supuesto, y no es una cuestión menor, somos partidarios de la república frente a la monarquía por razones de radicalidad democrática. Pero el republicanismo es, sobre todo, un conjunto de principios y valores que tienen como eje los deberes y derechos de los ciudadanos como garantía de la efectividad y universalidad de la libertad y la igualdad y que transcienden de cualquier fácil apelación a símbolos de presuntas entidades colectivas, a la que suelen recurrir fuerzas políticas escasamente democráticas de uno y otro signo.
Secretaría de Comunicación de Izquierda Republicana. 11 de octubre 2007.










