Notablemente emocionados estábamos los miembros de la comunidad universitaria y el doctorando, el cineasta Basilio Martín Patino cuando recibió el doctorado honoris causa por la Universidad de Salamanca, durante la ceremonia que se celebró esta mañana del miércoles, 28 de noviembre, a las 12 horas en el Paraninfo de las Escuelas Mayores, y que concluyó minutos después de las 14.30 horas, bajo la presidencia del rector, José Ramón Alonso.
Propuesto por el Departamento de Sociología y Comunicación por iniciativa de la Facultad de Ciencias Sociales, Martín Patino (Lumbrales, Salamanca, 1930) fue investido con los atributos de nuevo doctor en un acto que ha sido único. Por primera vez en la historia de estas ceremonias la palabra no será protagonista del discurso del homenajeado, sino que será el lenguaje audiovisual quien entre de lleno en el Paraninfo.
Basilio Martín Patino, José Ramón Alonso y Begoña Gutiérrez
La laudatio, que corrió a cargo de la profesora Begoña Gutiérrez San Miguel, que ejerció de madrina. Tras ello, se proyectó un documental inédito, o Palimpsesto, como el realizador salmantino prefiere denominarlo, a través del cual ofrecerá su visión sobre Salamanca a lo largo de tres épocas: la guerra civil, la posguerra y la actualidad.
Una obra en la que se ha atrevido a manipular sus películas con nuevos montajes, voces, músicas nuevas e incluso introduciendo color en aquellas realizadas en blanco y negro, según explicó Martín Patino en rueda de prensa, en la que estuvo acompañado por el rector, José Ramón Alonso, y su madrina en el acto.
Durante la primera parte el documental hizo un recorrido sobre la Salamanca de la Guerra Civil, “una ciudad en fiesta, llena de color y desfiles militares en la Plaza Mayor, mientras el país estaba en guerra”. La segunda etapa que recoge una síntesis de su película Nueve Cartas a Berta, “una obra inexperta, pero muy sincera”, que supone una reflexión sobre aquella generación que no había hecho la guerra. Y, finalmente, el último trabajo recoge una recapitulación de su último largometraje, Octavia, en el que ofrece una visión crítica de la ciudad actual, en un tiempo nuevo, quizás su trabajo más personal, intimista en donde sin duda el espectador queda atrapado para siempre.
Basilio Martín Patino, es sin duda uno de los protagonistas indiscutibles de la Historia de nuestra ciudad, con sus imagen y su reflexión, ha materializado lo indeleble y lo sempiterno. Una mirada en nuestro propio espejo en el que el horizonte de piedras apagadas se confunde con perenmes actitudes de blasones y linajes, ya no materializados en los Maldonado, sino en nuestra propia incapacidad para superar el miedo.
Nueve Cartas a Berta (1966), Canciones para después de una guerra (1971), Caudillo (1974), Queridísimos verdugos (1973), Los paraísos perdidos (1985), Madrid (1987), La seducción del caos (1991) y Octavia (2002) conforman parte de su catálogo particular de largometrajes, que le ayudaron a ponerse “en paz” con el tiempo que le tocó vivir. “Son la huella de mi existencia. Quizás también, me atrevo a pensar, la de algunos más como yo. El cine es también un modo de transmitir la historia, pero contándola de otra manera”, subraya Martín Patino, hombre clave en lo que se bautizó como Nuevo Cine Español.
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