La Sala de Exposiciones de Caja Duero acogerá próximamente (del 19 de diciembre al 24 de febrero) la segunda parte de las exposiciones itinerantes en las que se exhiben algunas de las obras de mayor valor del Prado. “De Goya a Sorolla” segunda parte de la muestra “Del Greco a Goya” y con la que se culminará el Prado Itinerante.
El eje central de la exposición es el retrato del siglo XIX, que se convierte en protagonista absoluto de la muestra. La exposición se divide en partes, la primera dedicada a Goya y el Neoclasicismo, la segunda al Romanticismo y finalmente, el Realismo y Naturalismo.
La primera parte revela la evolución de Goya hasta su muerte en 1828, la introspección de sus retratos y la libertad y expresividad de su técnica suponen una modernidad que anticipa el realismo. Junto a esto, el estilo neoclásico internacional, caracterizado por el rigor del dibujo y la claridad de la composición está representado por dos de los alumnos de Jacques-Louis David, José Aparicio y José de Madrazo, éste a través de un ejemplo tardío donde la frialdad del colorido se sustituye por tonos más cálidos, características que, unidas a un intenso sentido de lo real, pueden verse también en los retratos de Rafael Tegeo, que preludian el Romanticismo.
El Romanticismo tuvo importancia en Sevilla, donde la influencia de Murillo fue en artistas como José Roldán, José María Romero y Antonio María Esquivel fue la nota predominante en sus obras. En Madrid, la herencia de Goya y la del Siglo de Oro se percibe en los retratos de Leonardo Alenza. En seguida destacó la actividad retratística de Federico de Madrazo y Carlos Luis de Ribera, formados en el purismo de influencia nazarena. También de familia de artistas, Luis Ferrant muestra la importancia del retrato juvenil y el malogrado Víctor Manzano supone un precedente del realismo por la honestidad de su pintura, sin efectismos.
Finalmente la exposición hace un breve recorrido por el último tercio del siglo XIX en el cual la pintura francesa de la época influyó a los artistas españoles que vivieron en París durante largas estancias, como José Casado y Raimundo de Madrazo, hijo de Federico. En esta etapa también sobresalieron José Villegas y Francisco Masriera, junto con los realistas valencianos, como Francisco Domingo. Como punto final de la exposición se destaca la labor de Joaquín Sorolla como gran retratista del naturalismo. En sus obras interpretó con vigor la herencia velazqueña y consiguió prodigiosos efectos de color y luz.
qué bien lo de meter noticias a tuntún en un día para que no aparezca la noticia de las III Charlas Solidarias en portada...
se os ve el plumero
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Cita:
Algunos teneis el cerebro tan lavado que de verdad os creeis que todo lo que hacen los demás tiene alguna relación con vosotros, vivis en una burbuja en la que respirais el aire que el de al lado acaba de exhalar y viceversa, pero en la que no entra aire fresco.
Hace tiempo que os ha adelantado todo el pelotón y encima os sorprenderá cuando levanteis la vista del manillar.
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O sea que el Museo del Prado trae parte de sus cuadros a nuestra ciudad, y es una noticia «a tuntún». Ya.
¿Debo recordarte que la Voz es un periódico generalista, y no la versión on-line de El Colectivo?
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Tranquilo nada responde a un contubernio judeomasónico en contra de las charlas. Simplemente que este periódico también tiene contenidos culturales. La Voz no es un medio de política salmantina, sino un medio en el que se da cabida a todo tipo de noticias. Y veo que la cultura a muchos nos hace bastante falta, (en el sentido que muchos necesitamos de la cultura para echar a andar por las mañanas). No se si te resulta algo normalísimo que algunas obras maestras del Prado nos visiten, a mi como historiadora del arte me parece una gran ocasión para que salamanca se «culturice», conozca algo más allá de la piedra de Villamayor. Si te molesta, la siento y achacame toda la responsabilidad.
Paula Lastra
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