En una reunión con expertos (entre los que no figuraba el primo de Rajoy) Zapatero hizo entrega de un informe sobre la situación de España respecto del cambio climático. Foto oficial y decálogo de buenas intenciones: “La lucha contra el cambio climático es una prioridad absoluta”.
Zapatero se une al lobby de políticos contra el cambio climático al que pertenecen “comprometidos ecologistas” como Al Gore, Bill Clinton o el mismo Manuel Marín con una diferencia: no pretende fundar una ONG, hacer documentales ni dar charlas en las universidades. Zapatero es el Presidente del Gobierno y aspira a seguir siéndolo durante otros cuatro años.
Si el Presidente habla en serio, las políticas de su Gobierno deberían dar un giro copernicano. Cambio obligado ya que de persistir las actuales políticas España seguirá siendo farolillo rojo de la UE por su incapacidad para hacer frente a tamaño problema.
Y precisamente ese es el reto que se le atraganta a Zapatero. No sirven medidas pronunciadas en Z, sino un programa de actuación transversal, comprometido con luna nueva ética planetaria que pasa necesariamente por cuestionar los actuales modelos de desarrollo económicos y sociales.
Es importante, y así debe reconocerse, que los políticos hayan asumido cierto compromiso a favor del desarrollo sostenible. Pero no es menos cierto, que el capitalismo que hizo de la ciencia una mercancía más al servicio del capital destruyendo el planeta hasta límites insospechados, se encuentra cómodo en el predominante discurso ambientalista. A más propaganda, más beneficios.
Porque nunca Gobiernos tan poco comprometidos como el de Aznar durante sus últimos años de mandato –o el del propio Julián Lanzarote- había gastado tanto en propaganda ambientalista al tiempo que planeaba destrozar cauces y riberas de ríos, reconvertir prados en cemento o sustituir pantanos por centrales de ciclo combinado.
Y en ese mismo modelo, sigue incidiendo el PSOE. Mas allá del acierto que supuso paralizar el trasvase del Ebro, o del impactante plan de recuperación del litoral, Zapatero habla de cambio climático al tiempo que prolonga la vida de la central de Garoña. Las centrales de ciclo combinado contrastan con la sonrisa de ZP ante los paneles solares de La Moncloa. Por no hablar del discurso sobre la alta velocidad, en el que las únicas divergencias con el PP se encuentran en si el AVE pasará por Medina o por Salamanca.
Zapatero se encuentra en la tesitura de asumir compromisos incómodos en esta campaña electoral, o limitarse a hacer ProPaganda verde.


















