Por sexto año consecutivo, Lanzarote, celebró el día de la Constitución con los afiliados de Nuevas Generaciones. Constituciones, pegatinas con la bandera patria y representación metafórica de un árbol coronado por Bandera, Rey y Corona.
Están bien enseñados los jóvenes del “patriotismo constitucional” puesto que demuestran saber de la A la Z todo aquello que al PP le conviene. Para qué mentar la libertad de expresión o el derecho de reunión teniendo la Corona, o la unidad patria. Poderes fácticos o libertades públicas. Toda una declaración de intenciones.
Sonroja escuchar a algunos dirigentes del espíritu de la transición cuando de su boca sólo salen insultos, cuando huyen de vecinos, políticos y periodistas, o cuando elevan a categoría de peligro público a gente de bien como Chema Collados. Pero la perversión del Partido Popular no conoce límites.
24 horas antes de que el país celebrase el 29 aniversario de la Constitución en Salamanca se celebró un Pleno Municipal en el que el Partido Popular dejó muy claro su respeto a las instituciones. Cuando la oposición argumenta no hay lugar a la réplica. Se vota y punto. ¿Punto final? Ni de broma, que Don Fernando da rueda de prensa en la primera planta. Ahí explica, argumenta, se explaya, insulta, aburre, sonroja a cualquiera. Líbreme Dios de la Crítica que de la autocrítica ya me libro yo. Y hasta el mes que viene.
“Venceréis pero no convenceréis”
Hace dos años, la Plaza Mayor estaba “engalanada” por una enorme pancarta que sirvió para que los patriotas constitucionales se burlaran de cualquier demócrata de bien, utilizando sin escrúpulos una cita con la que Unamuno hizo frente a Millán Astray y su “Viva la Muerte”. Singular forma de conmemorar la Constitución.
Aquella pancarta, como bien sabe el Alcalde, rememoraba una cita del filósofo Demóstenes. El mismo que cuando Alejandro dictó un Decreto con el que aspiraba a la divinidad, replicó con escepticismo: “Si Alejandro quiere ser un dios que lo sea. Que sea hijo de Zeus y, si le place, también de Poseidón”.
Debería saber Lanzarote que ya no engaña a nadie y que su mal gestionada mayoría absoluta no le está acercando a la divinidad sino al precipicio. Y que por más que le pese a nuestro demócrata Alcalde las Constituciones no sirven para someter al hombre sino para convertirlo en ciudadano.



















