Polémicas y razones aparte, gran parte de la sociedad salmantina nunca ha visto con buenos ojos la gestión del PSOE en cuanto al Archivo de la Guerra Civil se refiere. Muchos lamentaron la pérdida de buena parte de los archivos de índole personal enviados a Cataluña. Algunas voces se manifestaron en pro de ese envío alegando como motivo una ética conducta moral y humana como base de sus razonamientos. Muchos, apoyados y alentados desde ciertas organizaciones, fueron quienes se manifestaron en la Plaza Mayor y firmaron “contra los catalanes” por eso que dieron en llamar “expolio“. Y, podría decirse, que no demasiados vieron bien la forma y las horas en que aquellos papeles salieron del Archivo.
En su actual programa electoral, el PSOE, en su afán de promover la cultura, dice que adaptará la Administración del Estado a la sociedad de la información y a la economía del conocimiento. Porque según ellos, la cultura “es un derecho de toda la ciudadanía, un factor esencial para su bienestar; es una eficaz herramienta para la cohesión social y un potente motor para la creación de riqueza y bienestar”. “La cultura es memoria, legado compartido, testimonio de la historia, y expresión en continuo crecimiento, en permanente estado de transformación”, añade. Pues bien, muchos pensarán que traspasar cierta parte de la documentación archivística de un Archivo como el de la Guerra Civil no puede ni mucho menos responder a expectativas de llegar a esa sociedad bien informada, lastimada por la falta de unidad de papeles en un archivo. Pero ahí no acaba la historia.
Todo archivo, si puede verse favorecido de la inversión de la Administración, tiende a digitalizar la documentación que guarda. Y a esta encomienda se dirige la futura y pretendida “Ley de Archivos” socialista, que en boca del programa referido pretende garantizar “la preservación de nuestro patrimonio archivístico” y contemplar “la nueva realidad que imponen las nuevas tecnologías. Promoveremos la digitalización, a través del Programa PARES (Portal Archivos Españoles), de los fondos documentales de los Archivos Nacionales y su libre consulta a través de la red, para facilitar a todos los ciudadanos el acceso permanente por vía electrónica a nuestro patrimonio documental, las 24 horas del día los 365 días del año”. ¿Eso es apostar por la desmembración de la unidad de archivos cuando lo que se debiera buscar es que las pruebas documentales originales se preserven cuidadosamente y sin pasar, si no es imprescindible, de mano en mano?
El programa socialista no deja de lado el mencionado Archivo salmantino, sino que hace alusión explícita de él, afirmando: “Desarrollaremos plenamente el Centro de la Memoria Histórica de Salamanca e incluiremos en el Archivo de la Guerra Civil, un fondo documental que reúna en soporte digital toda la documentación disponible en los distintos centros hoy dispersos en España y en el Mundo”. Por tanto, lo que se pretende con la pronta creación de dicho Centro para este 2008 es hacer de él el “lugar de referencia mundial para el estudio de la guerra civil, la dictadura franquista, el exilio, el internamiento de españoles en campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial y la Transición”. Para ello se advierte que se invertirán 17 millones de euros y se crearán 24 nuevos puestos de trabajo.
A la opinión del lector quede la forma en que este artículo pretende a priori buscar la legitimación de ese “expolio” o la ilegitimación de las voces disconformes, así como lo que cada cual crea fundado y conveniente.














