No se si muchos bejaranos habrán escuchado las palabras que esta mañana la hija de Isaías Carrasco pronunciaba ante los miles de personas que la estaban acompañando a ella y a su familia en estos momentos tan amargos que están viviendo, desde que ayer unos «hijos de perra» decidían asesinar a su padre. Sus palabras no pueden ser mas sinceras y demuestran la integridad, a la vez que la rabia, de esta joven de 20 años. Sus palabras pueden que no gusten a más de uno, que no sean políticamente correctas, pero la verdad son las palabras que más de uno habríamos pronunciado de haber sufrido la pérdida de un ser querido en las circunstancias en las que ha ocurrido la muerte de su padre.
«Quiero agradecer de corazón el apoyo del pueblo de Arrasate; el cariño, apoyo y calor que está mostrando la gente anónima con mi madre y mis hermanos. Quiero agradecer el apoyo de los socialistas. Mi padre murió por defender la libertad, la democracia y las ideas socialistas. Era un hombre valiente que ha dado la cara y los que lo han matado son unos cobardes. Unos cobardes sin cojones. Pero sobre todo pido una cosa: y es que el asesinato de mi padre no sea manipulado por nadie. Eso no lo vamos a tolerar. Yo, mi madre, todos iremos a votar. Los que quieran solidarizarse con nuestro dolor, que acudan masivamente a votar el domingo. Para decir a los terroristas que no vamos a dar ni un solo paso atrás. Son unos hijos de puta»
Así de escueto y así de crudo su mensaje. A esa misma hora otra mujer, esta dirigente del PP, denunciaba ante los medios de comunicación el incidente protagonizado ayer por su compañero de partido y candidato a la presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy con Patxi López, secretario de los socialistas vascos. Según las palabras de María San Gil el incidente entre ambos dirigentes políticos «Fue el momento más penoso de mi carrera», para añadir «que aunque entiende que es un momento de dolor y pena, Patxi López se arrepentirá de lo que hizo».
Luego tras esas desafortunadas palabras hemos conocido la versión del secretario de los socialistas. En ellas se dice que hasta la misma familia se mostraba reacia a recibir el pésame de Rajoy, y que si al final aceptaron fue para que nadie utilizase el «desprecio» de esta familia socialista a lo dicho por varios dirigentes del PP durante los últimos días de campaña en los que se acusaba a Zapatero y a los socialistas vascos de continuar negociando con ETA durante la campaña electoral, y lo que es más grave aún, y me imagino que esto es lo que más le habrá dolido a la familia de Isaías, al tener que recibir el pésame de alguien que hace unos días y ante millones de españoles tenía la poca vergüenza de acusar a José Luís Rodríguez Zapatero de «haber agredido a las víctimas».
Hay un proverbio árabe que dice «que cada uno somos dueños de nuestros silencios…y esclavos de nuestras palabras», y esto lo debería de haber tenido en cuenta ayer más que nunca Mariano Rajoy antes de acudir a Durango para dar el pésame a la familia del militante socialista asesinado. Esa era su obligación ayer, pasar desapercibido, y aunque en su fuero interno el «cuerpo» le pidiera acudir a dar el pésame a los familiares, tendría que haber sabido estar en el sitio que le correspondía. Y ese sitio no era precisamente en Durango para dar el pésame a una familia socialista a cuyo presidente había acusado de haber «agredido a las víctimas del terrorismo»,
Ahora que medite María San Gil todo lo dicho esta mañana y que piense como habrá sido el día de ayer para los miles y miles de militantes socialistas que en el día de ayer perdían a un compañero a manos de «unos hijos de perra». ¿También ellos han sido agredidos por el Presidente de Gobierno?, o mas bien se sentían«agredidos» por la palabras pronunciadas por Rajoy.











