Jesús Cascón
Al final ha tenido que perder las elecciones el PP. Han tenido que pasar casi un mes, vacaciones y silencios de Rajoy por medio, para que los españoles sepamos y conozcamos el nombre de la "niña" de Mariano. Fue ayer lunes, lunes de aguas en Salamanca, cuando la cohorte de los miembros de la Junta Directiva Nacional, esta vez reunidos en un hotel, conocían por boca del Presidente el nombre de la nueva portavoz del partido en el Congreso. La elegida, ya lo anunciaban todas las quinielas, no podía ser otra que la "niña" mimada de Mariano Rajoy, la vallisoletana Soraya Sáez de Santamaría. Esta joven de 36 años, abogada del estado, se convierte por tanto en la nueva imagen del PP. A partir de ahora se la mirará con lupa y veremos si al final, la pucelana, es capaz de cambiar la imagen dada por el anterior portavoz, el siempre "bronceado" Eduardo Zaplana.
Dicen las malas lenguas que Rajoy se ha decantado por Soraya, en primer lugar para que el candidato González Pons, hombre y protegido de Camps, no lograse con el nombramiento, abrir en estos momentos, un enfrentamiento y guerra de celos entre la otra "niña" de Rajoy, aunque esta menos querida, Esperanza Aguirre y el hombre del presidente de la Comunidad Valenciana. El reconocer a Pons como portavoz, muchos lo interpretarían como un premio a los excelentes resultados de aquella comunidad, pero un agravio para quien como Aguirre ha presumido de que gracias a los resultadas de Madrid, el PP sufrió una derrota menos amarga de lo que se llegó a pensar al principio de la noche electoral. Como compensación y desagravio Rajoy les concede el honor de organizar el próximo Congreso Nacional. Claro que tal honor a nadie se le escapa, que es una estrategia más del gallego, para evitar en caso de haberse celebrado en Madrid, que en el mismo tuvieran la oportunidad de intervenir los dos anfitriones de esta comunidad, léase Alberto Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre. Con ello está claro que Mariano Rajoy mata dos pájaros de un tiro. Cosas de Rajoy y de este nuevo PP.
Pero si compresible puede resultar que finalmente Rajoy eliminase de la portavocía a González Pons, menos comprensible ha resultado para algunos asistentes a la reunión, que finalmente el Presidente decidiese prescindir del otro candidato potencial y fichaje estrella de la última campaña, el turolense Manuel Pizarro. Según algunos destacados dirigentes del PP resulta un tanto incomprensible que después de que Mariano Rajoy venga insistiendo durante estos días, hasta resultar cansino, que la economía va a ser la protagonista de esta legislatura, no se decantase precisamente por el ex-presidente de Endesa, como portavoz del grupo. Pero esta claro que a medida que vamos conociendo a Mariano Rajoy, mas vamos entendiendo el porque a este partido cada día le costará más ganar unas elecciones. Ocurrió con el nombramiento y fiasco de Pizarro, su debate con Solbes fue todo un aviso del error de presentarle como el gran fichaje galáctico de las pasadas elecciones. Ocurrió con la permisibilidad de Rajoy dando alas y propiciando el enfrentamiento entre Aguirre y Gallardón y quitando a este último de las listas tras doblegarse al chantaje de la presidenta. Ocurrió con su entreguismo al ala mas radical del partido para satisfacer a los voceros mediáticos que le aconsejaron día si, y día también, seguir con aquel mensaje de que España se rompía (mensaje por cierto compartido por la nueva portavoz) y anatematizando con ello a cualquier tipo de nacionalismos, así les ha ido en el País Vasco y Cataluña….Y ahora ha ocurrido con el nombramiento de la "niña de sus ojos. Y es que si al final esta va a ser una legislatura marcada por la economía esta claro que la persona elegida no es la más propicia. Tiempo al tiempo.
Por tanto si tuviéramos que hacer una lectura, en clave interna del porque de esta decisión final de Rajoy, la respuesta no podría ser otra que con el nombramiento de la "niña" de Rajoy, el presidente ha decidido enterrar de una vez por todas el Aznarismo y empezar a dar vida al Rajonismo. Un Rajonismo escenificado no sólo en este nombramiento, sino en los de Ana Pastor y Jorge Fernández como Vicepresidentes de la mesa del Congreso, y de Ignacio Gil Lázaro, otro valenciano, y la incombustible Celia Villalobos como secretarios de la referida mesa.
Con estos nombramientos, mas el de Pío García escudero, como portavoz en el Senado, Rajoy ha elegido el nuevo equipo hecho a su medida. En eso al menos ha sido previsible, tal y como al gallego le gusta decir últimamente. Y es que como habrá tenido en cuenta durante estos días, tras la derrota electoral, lo mejor era decantarse por lo cercano antes que transitar caminos quizá más imaginativos, pero también más arriesgados.
Nadie a partir de este día podrá decir que la nueva portavoz del Grupo es del equipo de tal o cual barón, como podría haber ocurrido con González Pons, o "lideresa" como en el caso de Pizarro: no, ahora la nueva portavoz del PP es una persona genuinamente "Rajonista", incondicional y "niña" de Rajoy hasta la médula, en plena sintonía con el presidente del Partido Popular. Con su elección Rajoy ha querido escenificar la colocación de la primera piedra sobre la que el presidente el PP pretenderá reconstruir su desconsolada iglesia popular: cuatro años después y con dos derrotas entre pecho y espalda aún no digeridas. Una iglesia popular, por cierto que ya veremos si finalmente resulta del agrado o no por parte de algunos de sus predicadores…


















