Actualmente, si bien la cuestión se conforma como un debate histórico, hay pueblos que, no obstante su cariz económico totalmente moderno, toleran el dominio del clero católico —que castiga al hereje, si bien es benévolo con el pecador-, siguiendo la ya clásica obra La ética protestante y el espíritu del capitalismo de Max Weber. El planteamiento central, que podíamos entender como un análisis de la confesión y la estructura social, parte del hecho de que en muchos países (no utopías, países) la confesión religiosa determinada conductas y prácticas individuales y sociales. Podemos aludir, por ejemplo, al calvinismo, en el siglo XVI, (para no hablar siempre del catolicismo).
Sin embargo, en países donde el credo religioso ha tenido menos arraigo social han sido históricamente, países más exitosos en términos de desarrollo económico y social.
Para el caso español, a mi modo de ver, existe un problema de educación sexual, que, seguramente, venga arrastrado desde el franquismo. Uno no tiene más que asomarse a la fe integrista de los años 30,40,50, y el inicio de una fe ilustrada, como expone Tusell (aunque no sólo Tusell) que, a partir de los años 60 y 70 marcan el inicio del cambio de conductas primero y prácticas, después. Historiadores como José Carlos Mainer, han estudiado muy bien este fenómeno. No parece irrelevante citar aquí, por ejemplo, el cine de Luis Buñuel, de Basilio Martín Patino, de Berlanga, de Juan Antonio Barden, de Carlos Saura. Todo se inició en las Conversaciones de Salamanca (mayo de 1955), bajo el rectorado de Tovar, que, durante su rectorado consiguió (1954) que Salamanca volviese a dar títulos de doctor (lo que en la ley Moyano había sido reservado en exclusiva a la Universidad Central de Madrid) y que fueran devueltos a la biblioteca de la Universidad una gran cantidad de los fondos bibliográficos que fueron expoliados por las tropas francesas al retirarse de España en 1813 y quedaron custodiados en la biblioteca del Palacio Real, entre muchos otros logros.
Todas estas novedades cambiaron conductas. Cambios que también son perceptibles en la vida cotidiana. Es muy interesante leer la Economía Moral o la Formación de la clase obrera en Inglaterra para comprender que, el ensanche y la creciente burocratización del Estado, lleva consigo el retorno de la sociedad civil, tal y como expresa Víctor Pérez Díaz. Lo importante de estas transformaciones es la generalización de nuevos valores, marcados por distintas necesidades y satisfacciones (Thompson-Hobsbawm). Dicho en palabras de Koselleck, nuevas experiencias, crean nuevos horizontes de expectativas. Por decirlo en palabras de Carlos Chaouen (Horizonte de sucesos).
Por qué en democracia, «¿por las autopistas de la libertad, nadie se atreve a conducir sin cadenas?» (Sabina dixit). Sería muy conveniente debatir sin herir. Hace algunos meses publiqué en esta página web, una reflexión extraída a partir del CAP, y de un libro sobre la didáctica británica de la Historia. “Un intento de solucionar la dinámica descrita en el campo de la Historia, además de un esfuerzo de renovación pedagógica en el sentido más amplio del término, son las corrientes que se establecen en Gran Bretaña bajo la Schools History Proyect, en sus diversos niveles. El libro de Joe Scott, “Energy through time” (energía a través del tiempo), que tuve la oportunidad de leer recientemente pretende seguir el programa renovador de los pedagogos y didactas británicos”.
(http://www.lavozdesalamanca.com/art...)
De manera general, la didáctica anglosajona entiende la enseñanza de la Historia como una forma de conocimiento en sí misma, racionalizada en la premisa de que los alumnos únicamente podrán dar sentido a lo que se les enseña sobre el pasado en el caso de que comprendan la lógica, métodos y perspectivas peculiares que lleva dentro. La Historia como texto y pretexto. Es imprescindible un debate en profundidad sobre el sentido de nuestro trabajo. Parece especialmente urgente, tomarse muy en serio la docencia y la investigación no estableciendo una frontera o un muro entre ambas, sino enlazándolas, pero, teniendo muy presente los patrones de objetividad a los que alude Lewis Gaddis. Lo anterior me parece de especial importantica ya que, la Universidad, o es Universalidad, o no es nada. Y este periódico (que tiene muchos defectos, pero no menos virtudes) lo leen personas que están en la Universidad, pero también en la sociedad, esto es, en la vida. La Voz debe ofrecer tanto en el tratamiento de las noticias, como en los artículos de opinión, tanta valentía como rigor. Bases que han de estar sostenidas en el respeto al otro. Ese espíritu de la voz, más allá de conflictos particulares, siempre ha existido en esta página web. Con este último comentario, he tratado de que el lector no pierda de vista que lo importante es crecer ética y espiritualmente libre. Salamanca es Universal, entre otras razones, porque Universal es la Institución académica que pronto cumplirá ocho siglos. Hay que estar atentos a la nueva costumbre del siglo XXI, que es internet. Debemos entender que ciencia es también cultura, y que en la Voz de Salamanca también saben leer, por ello, se entiende como una vocación ilustrada y comprensiva.
enhorabuena, calidad, calidad y nivel. Esto sube el valor de la voz.
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