Suele suceder con más frecuencia de la que podamos esperar que la imagen que la ciudadanía adquiere a corto plazo del gobierno que les representa no deriva necesariamente del cumplimiento de las promesas electorales que hizo el partido que mantiene después el Poder Ejecutivo. A bien y a mal. Porque no todo el mundo determina su voto de acuerdo a la voluntad que tienen los partidos políticos de resolver, progresar o volver al status quo en determinadas cuestiones de gobierno. Porque la intención de voto se orienta en numerosas ocasiones conforme a un criterio más bien excluyente. Y porque, como aseguraba Tierno Galván (perdón por el abismo), “no es común encontrar pueblos que olviden tan pronto como el español”.
Cuando ahora se hace balance del primer año de la segunda legislatura de Zapatero, en medio de una voraz crisis económica capaz de estrechar la mente más lúcida y abierta, se acusa al PSOE de estar presidiendo un Gobierno hipócrita, ficticio y superado por los acontecimientos (aunque los acontecimientos nos sorprendan a todos los europeos día tras día, y no se puedan predecir cuando se aprueban presupuestos generales). Se le acusa de estar presidiendo un Gobierno inepto e inerme, de ser un partido incapaz de reconocer la gravedad de la crisis, incapaz de mostrarse intuitivo, incapaz de resolver los graves problemas que afronta nuestro país. Y así, con la razón de quien juzga lo que sufre, y con la miopía de quien habla desde el más burdo partidismo sin reparar en la realidad objetiva del problema y en las posibilidades de que un Gobierno dispone para resolver la crisis sin modificar el actual sistema económico de mercado; pues bien, desde estas premisas, se suele percibir una imagen del actual Gobierno como la de un Ejecutivo lejos de afrontar una nueva estructuración del sistema económico (empezando por la elaboración de una reforma laboral), lejos de delinear una política coherente que desmarque en positivo a España respecto de las políticas que se están llevando a cabo en todo el mundo, lejos de proyectar al menos medidas profilácticas de cierta entidad que eviten mayores desastres y alivien verdaderamente y a corto plazo el ahogo que sienten algunos españoles.
Se tiene, así pues, una imagen del gobierno como la de un Ejecutivo de diseño, entregado a la publicidad y al maquillaje, obcecado en desviar el foco de interés hacia políticas que hacen más ruido que otra cosa. Pero como decía el antiguo profesor de nuestra Universidad (1953-1965), somos gente fácilmente olvidadiza. Así, vivamos los tiempos que corren con la preocupación y con la alerta que exigen, intentemos mostrarnos optimistas de cara a los tiempos venideros, no olviden nunca quienes ya hablan del fin del ciclo Zapatero -y hasta socialista- que estamos empezando la legislatura y que aún queda mucho camino, observemos a un presidente que comienza (¿ya era hora?) a tensionar a sus ministros por la gravedad del asunto y la inactividad del gobierno, prestemos atención a un presidente que se juega el todo por el todo porque –sospecho- no volverá a presentarse a nuevas elecciones en 2012; y entonces entenderemos que pasada la tormenta y llegada la calma podrá ser aliviada esta imagen nefasta, non grata, que se tiene de un Gobierno que prometió reducir el desempleo hasta el 7%. Si no, tiempo al tiempo.
Ahora bien, nuestro Presidente tonto, lo que se dice tonto, no es. Yo diría más bien lo contrario. Cometerá sus errores y tendrá sus aciertos. Reconocerá sus carencias o alardeará de las virtudes de su partido. Pero cuando hablamos de cálculo electoral sabe lo que hace. Y maquillará la crisis con medidas insuficientes (¿quién ha hecho mucho más en Europa sufriendo tanto?, ¿lo haría mejor cualquier otra fuerza política en España?, ¿no recae buena parte de la solución a esta crisis en unas comunidades autónomas a las que quedan transferidas múltiples competencias?), pero es perfectamente consciente de contra quién no ha de gobernar, y en quién ha de buscar comprensión. Y esto mismo ocurre respecto del actual proceso de negociación en el País Vasco por tomar la Presidencia en dicha región. ¿Alguien recuerda lo que se criticó al Gobierno durante el pasado proceso de negociación con ETA para conseguir el fin de la violencia?. ¿Alguien recuerda que se dijo que Zapatero se había rendido a los terroristas?. ¿Alguien recuerda que entonces se criticó duramente a un Patxi López (que ahora es elogiado incluso por la prensa de derechas) porque se sentó a negociar con asesinos?. ¿Alguien duda de que Zapatero rectificase su impresión inicial?. En fin, ¿alguien vislumbra la baza que en los próximos comicios puede jugar el Partido Socialista cuando se autoproclame defensor (en Euskadi y para España) de la Constitución y baluarte del diálogo racional aún corriendo el riesgo de perder la Moncloa?. Zapatero sabe que puede hacer llegar a la ciudadanía la imagen de que el PSOE es el partido que apostó por tomar el timón de Euskadi para combatir mejor que nadie a la banda terrorista. Aunque sea con la presión del PP y de los nacionalistas. Aunque sea perdiendo el apoyo de que precisaba del PNV en Madrid. Eso, dirá Zp, es visión de conjunto, visión de Estado, sentido de la responsabilidad más allá del partidismo, seguir cumpliendo con la promesa y el objetivo de desarrollar y perfeccionar el Estado de las Autonomías. Mas no le faltaría razón. Y Zapatero lo sabe. Porque al igual que los españoles y los que no compran en Media Markt, él no es tonto.
Griseando y borrando.
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Después de ver esto es imposible afirmar que ZP no es tonto:
http://www.youtube.com/watch?v=16iH...
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¿Cómo que ZP es tonto? Desde luego con ese sesudo análisis jamás nos va a quedar claro. La palabra es la unidad celular del lenguaje. Nos guste o no, las palabras son imprescindibles para el lenguaje, que es SIEMPRE UNA RESPUESTA ANTE LA VIDA. Concebir o comprender algo muestra que el ser humano, por su propia naturaleza, necesita el lenguajepara moverse, para mirar, para recordar o para desear, y también para actuar y para pensar. Denostar el lenguaje (por más que lo que expresan los políticos) como medio de transmisión, es negar la política misma. Y esto es, una posición altamente retrógrada, tan retrógrada como cualquier mensaje trascendental y etéreo y eterno. La lengua (y las palabras mutan). Los acontecimientos -donde está situada la política- difieren unos de otros, pero las condiciones y estrucutras de tales sucesos se repiten de forma más o menos continudada. Si consideramos vacuas las mediaciones del lenguaje, resulta que nos encontraríamos que no existe ni sociedad ni política (Aristóteles dixit). Pido disculaps por utilizar este tipo de enunciados tal vez algo densos para describir los cambios que están en la historia - esto es- en la vida, pero es la propia esencia del lenguaje la que nos lleva a utilizar este tipo de estructuras.
En segundo lugar: ¿cómo que «al igual que los españoles y los que no compran en Media Markt, él no es tonto»? O sea, ¿que los que compran en el Media Markt son como Zapatero? ¿Cómo se sentirán los que compren o trabajen en esa empresa? ¿Pero a quién se le ha ido la chaveta? Es que es escalofriante. Todo lenguaje, Alfonso, es a la vez activo y receptivo. Activo porque es un factor activo en la percepción (Javier sabe perfectamente a lo que me refiero) y también el otro Javier al escribir el término Wahrnehmung. Pero además, se encuentra también en la cognición y por último en el conocimiento de las cosas, sino en el propio sentido de lo que expresas. Es obvio que la realidad no puede reducirse a su significado y forma linguística, esto es una obviedad, pero no es menos cierto igualmente, que sin lenguaje no habría realidad.
Joder, ¡Cuidad esto mínimamente! porque ahora que no está Larraya, dan ganas de escribir para que se produzca un Milagro.
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Aclaración de esta frase:
Pero además, se encuentra también en la cognición y por último en el conocimiento de las cosas - esto es - en el propio sentido de lo que expresas.
— -
Por otra parte quería aclarar que las palabras pueden mutar, pero esencialmente, lo que se transforma es su uso en el lenguaje. La sociedad es la que moldea ese uso mediante una continua lucha semántica. Cuando muchas palabras engloban muchos términos, comienzan a ampliarse su utilización y su relevancia social.
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Pues en Carrefour dicen: bajamos los precios ¡y los mantenemos! ¿Con qué palabra te quedas? Al final, el liberalismo se impone.
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Yo me descojono. Si compras en el Media Markt, eres tonto. ¿Qué tenemos que esperar a que se abran el Corte Inglés o irnos al Carrefour? Manifestación ¡Ya! Y a todo esto: ¿qué opinará Zp?
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Pues yo al leer esto, pensé en el programa de Buenafuente cuando habla del Media Markt. No sé si me causa más risa Berto o el autor de esto.
http://www.youtube.com/watch?v=NLES...
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Pues yo al leer esto, pensé en el programa de Buenafuente cuando habla del Media Markt. No sé si me causa más risa Berto o lo que sea que sea esto.
http://www.youtube.com/watch?v=NLES...
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Opino con 88.11.129 que el lenguaje es un elemento esencial que todos deberíamos cuidar en extremo. Porque el lenguaje tiene una función comunicativa acerca de la realidad. una realidad que no deberíamos deformar con una mala utilización del lenguaje.
Bien. En ningún momento, y esto quiero que quede claro, he intentado decir que los que compren o dejen de comprar en Media MArkt sean idiotas. Para empezar la frase dice todo lo contrario a lo que manifiestas. si quisiera decir que los que compran en este establecimiento son idiotas hubiera empezado la frase con «A difencia de». Pero he empezado con «como», que es lo mismo que «al igual que». por tanto con los que me metería no serían con los que compran en Media Markt, sino con los que no lo hacen. y ni eso hago. lo único que hago es denostar el slogan comercial de este establecimiento. que es el verdaderamente insultaría. yo soy el primero que no compra en media markt. mis aparatos electrónicos los compró en Urende o en APP, yno me considero tonto. por tanto, repito, con quien me meto, dando ese fondo y ese significado a la frase, es con el slogan,no con las personas.
Un saludo
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por cierto, que ni siquiera he empezado la frase con «como», sino con «al igual que». integrando a unos colectivos que tampoco serían tontos (a diferencia de lo que dice el slogan).
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Alfonso, queda suficientemente aclarado. Te creo y en ningún momento te considero tonto. Todo lo contrario. Tengo que decirte que el texto me parece acertado y es pertinente y necesario.
Quiero decir que me parecen muy adecuadas las tres últimas frases, no tanto por lo que sugiere sino por lo que está explícito. Por tanto, encuentro esta asilla y hago notar una observación económica que casi siempre pasa desapercibida; y, creo, (no sé si consciente o inconscientemente) tú la has captado. En tiempos de crisis, apuestas claramente por una política de la oferta. Bien, es una opción. Yo estoy de acuerdo. Es preferible - siempre - bajar los impuestos y reducir el gasto y la inversión para activar el consumo. Sin consumo no hay actividad económica. También creo que es necesario regular las condiciones de crédito para las PYMES, que son el sector productivo capital para este país. La pequeña empresa siempre es, siempre ha sido, la que sostiene la economía de este país. ¿Se pierden empleos? Está clarísimo. Pero también es claro que el optimismo no crea un solo puesto de trabajo. Son los empresarios los que los crean puestos de trabajo y optimismo. Yo no creo que el PP sea un partido precisamente pesimista. Por tanto, active ud. la economía a través de ayudas a las PYMES. La mejor política social es la política de empleo. Pero cuidado, igualdad de oportunidades para todas las PYMES.
Además, cuando aludes al hecho de que los españoles no somos tontos, no te fijas fundamentalmente, en nuestra capacidad de decisión atendiendo, estrictamente, a la libertad personal, sino que vas más allá al exponer, claramente, que Zapatero, al no comprar en el Media Markt como los españoles, está condicionando, el muy pillo, no sólo la oferta sino la demanda.
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Todavía no he visto ni una opinión del artículo y si muchas tonterias que pretenden sacar de contexto una frase hecha que todo el mundo a entendido a la perfección. A que os dedicáis a la crítica literaria o que.
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Pues yo el sábado sí que la vi.
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Bueno pues yo no la vi pero tampoco me apetece mucho. Deberías de firmar cuando criticas y no aparecer como un anónimo que está muy feo criticar con la cara tapada.
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Tiene usted razón, déjeme aquí su dirección postal o su e-mail y se lo cuento. Mis datos están en esta página web.
http://www.la-moncloa.es/Presidente...
Gracias por su interés.
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