Después de 10 años de presencia militar española en Kosovo, el Gobierno, o parte de él, ha decidido traer de vuelta a casa a nuestras tropas. Lo anunció por sorpresa la pasada semana la Ministra de Defensa delante de las tropas allí desplazadas, felicitándoles por el trabajo bien hecho. La decisión, que a muchos parecía acertada y oportuna hace unos meses, oposición incluida, debido a la duración de la misión y a la situación política de Kosovo tras su independencia unilateral, no reconocida por el Gobierno de España; se ha convertido en un nuevo fracaso de Zapatero en política exterior.
La retirada de Kosovo es una nueva chapuza “Made in Spain”, producto típico de los últimos meses del gobierno de Zapatero, que asediado por la crisis parece haber perdido la cabeza y corretear como pollo decapitado por los jardines de La Moncloa. A nivel internacional, nuestro país vuelve a quedar a la altura del betún, dejando en la estacada a nuestros aliados, enterados por la prensa de nuestras decisiones. Esto no es Irak, no es una decisión unilateral de un trío isleño, es una misión de la OTAN, con autorización de la ONU, en la que mal que les pese a algunos, estamos integrados con todas las consecuencias.
A nivel interno, el Gobierno abre un nuevo frente para el ataque de la oposición. Frente innecesario, pues hay que recordar que el PP venía defendiendo esta retirada desde la independencia de Kosovo. Además, la sensación generalizada de que esta retirada es el primer paso antes de que aumentemos nuestra presencia en Afganistan, nos retrotrae a los peores años del Gobierno de Aznar. Por una parte, el aumento de tropas en Afganistan sería una nueva mentira de Zapatero, que ha prometido hasta lo absurdo no aumentar la presencia militar española en Afganistán. Por otra parte, este posible aumento de tropas no sería otra cosa que un presente verde militar para el nuevo presidente americano. Por fortuna Obama no es Bush, pero eso no quiere decir que tengamos que ir como ratitas detrás de su flauta mágica. Para volver a seguir a pies juntillas la política de la Casa Blanca ponemos a Moratinos en la cola del INEM y nos ahorramos el sueldo.
La tercera parte de la chapuza tiene que ver con la imagen del Gobierno. Un Gobierno que desgraciadamente parece actuar por impulsos, sin proyectos a largo plazo. El papel de Moratinos en esta chapuza es de opereta, enterado como los demás responsables de exteriores por los medios de comunicación, parcheando como puede una decisión unilateral y repentina, difícilmente defendible ante el resto de los países presentes en Kosovo. Por si fuera poco, la necesidad de bloquear los golpes al gobierno ha puesto a todo el ejecutivo a la defensiva, dejando a la vista algunas de sus vergüenzas. Una de ellas se apellida Jiménez y se llama Trinidad, que ha declarado orgullosa y dolida que las críticas a esta decisión están cargadas de machismo. Lo siento, pero las chapuzas no tienen sexo. Ha habido muchos comentarios machistas con respecto a la ministra de Defensa, comentarios despreciables, pero no se puede pretender dotar de inmunidad a un cargo público por el hecho de ser mujer. Por aquí empieza la igualdad.
Zapatero tiene que retomar urgentemente las riendas de su Gobierno. Sus últimas decisiones parecen alocadas y solo dan más munición al PP, que no anda escaso de ella tras su victoria en Galicia y que parece lanzado hacia las europeas. Es necesario que el Gobierno respire, se centre y tome aire. No nos podemos permitir ni un error más si no queremos convertir los tres años de legislatura que nos quedan en un Via crucis camino de la gólgota de la oposición.










