0. UD Salamanca: Biel Ribas, Raúl Gañán, Catalá, Pelegrín, P. Botelho, Salva Sevilla (Isaac Jové, m. 60), Cristian Bustos, Paulo Sergio (Akinsola, m. 55), Quique Martín, Dañobeitia (Álvaro Jurado, m. 78) y Miku.
1. Real Sociedad: Bravo, Gerardo, Labaka, Ansotegui, Castillo, Diego Rivas, Markel (Ros, m. 19), Xabi Prieto (Marcos, m. 72), Necati, Moha (Estrada, m. 72) y Agirretxe.
Gol: 0-1, m. 35: Agirretxe.
Árbitro: Pérez Montero, comité andaluz. Expulsó a Raúl Gañán y amonestó a Dañobeitia, Botelho y Miku por la UDS. Por la Real Sociedad vieron cartulina amarilla Diego Rivas, Ros y Gerardo.
Estadio Helmántico, 7.131 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento de Dña María de los Ángeles Ruiz Romero, madre de Ángel Medina, secretario técnico de la UD Salamanca.
Al finalizar el encuentro varios energúmenos agredieron a hinchas de la Real Sociedad teniendo que intervenir la policía Nacional.
Tercer pinchazo consecutivo de la Unión ante su afición. Ayer, frente a una Real Sociedad obligada a ganar y esperar noticias de lo que el Zaragoza hacía en Alicante, campo en el que el Salamanca perdió su credencial de aspirante al ascenso.
El conjunto unionista saltó al terreno de juego bien plantado en el césped, con la novedad del inédito Paulo Sergio (no se le recuerda nada, no ayer, sino en toda la temporada) en el lugar de Isaac y la confirmación de Biel en la portería.
Como quiera que la Real estaba un poco atenazada, y que su defensa, pese a ser la menos goleada de primera y segunda, es blandita donde las haya, los unionistas gobernaron el primer tercio del partido, con buenas acciones de Dañobeitia por el carril derecho, y de Miku, aunque sin acierto en la ejecución final. Daba la sensación de que si la Unión anotaba un tanto, las aspiraciones realistas no sólo se irían por el sumidero, sino que el meta Bravo podría irse con más de un gol y más de dos de regreso a Donosti.
Pero allá por el minuto 28, tras una buena acción de Dañobeitia, la Unión Deportiva Salamanca desapareció, dando la sensación de que, o sus fuerzas se habían agotado, o su motivación había llegado a su fin. La Real aprovechó la dimisión de los charros para estirar sus líneas. Y las oportunidades fueron llegando.
La Real debió intuir que la Unión le iba a conceder más de una oportunidad, porque solo así se entiende fallara ayer la cantidad de ocasiones que tuvo aunque curiosamente fue la primera de ellas, y la más difícil, la que anotó Aguirretxe, con un terrible “pepinazo” a la escuadra de Biel.
Minutos después, el meta charro, quizás buscando su minuto de gloria, le regaló el balón al turco, para que este se plantara sólo ante su meta, y así poder hacer una parada de mérito. La frivolidad pudo costarle carísima a la Unión, y sobre todo a Biel, pero su parada, y la pasmosa tranquilidad que mostró después, transmitieron confianza a un público que ya tenía preparado el pañuelo.
La segunda parte se tornó en algo tedioso e incluso de mala imagen. El Salamanca ofreció un recital de imprecisiones, de lances en los que nadie parecía estar concentrado y en los que jugadores poco dados a fallar lo hacían de manera incomprensible. Sólo el cancerbero, el capitán Gañán y Akinsola (más por ganas que por acierto) se salvaron ayer de ser tildados como “los casados” en un encuentro en el que “los solteros”, con el marcador a su favor, parecían estar más en Alicante que en el Helmántico.
Necati, de todas las formas posibles (chut, remate de cabeza, pase cortado, disparo fuera) falló hasta cinco ocasiones, y Aguirretxe desperdició su oportunidad para anotar el 0-2 al enviar raso, lo que todo el mundo interpretó como un intento de vaselina.
La Unión, con el centro del campo roto, y mucha distancia entre líneas, optó por dar entrada a Jurado y meter a Miku de enganche, pero la solución todo lo más sirvió para dormir el encuentro y evitar un resultado deshonrroso.
Los minutos finales pusieron de manifiesto el cansancio y la impotencia de unos jugadores que, o necesitan descanso para afrontar con energía una nueva temporada en la Unión, o necesitan poder dedicarse ya a cerrar su futuro. Así lo demostró Miku, con una entrada fea, fea, que bien pudo costarle la roja; o a Gañán, que por mucho que protestase tuvo que enfilar el túnel de vestuarios con antelación, al cortar un ataque en la que él era el último defensa.
Pérez Montero falló en algunas apreciaciones y se le discutió una posible mano en la jugada que precedió al gol realista. Al final, 0-1, resultado que sirve de poco a la Real, aunque su hinchada, parecía no enterarse del resultado del Zaragoza, a juzgar por la enorme alegría manifestada durante hora y media en las gradas.
Ánimo Unión
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Ayer empatamos en el último minuto. Ala Unión. Aver si actulizais las noticias xq me gustan los comentarios pero no escribis na.
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