Ponte de pie y dale la bienvenida al amor que está por entrar.
No le conoces, le has llamado quizás con el pensamiento, pero debes de darle la bienvenida.
Yo vengo, toco la puerta para que salgas y le des la bienvenida al sentimiento más inmaculado.
No demores, él te estará esperando en el lugar que le asignaste.
Dame la bienvenida y despediré al amor que está descomponiendo hasta mi nombre.
Me lastima ver a ese amor de lejos, callar el agua de los labios que no te pueden hablar.
Dame la bienvenida y me quedaré contigo hasta los últimos días de mi vida.
Nadie nos observa y no hay motivo para que dejes de besar los labios que quieres realmente.
Dame un trozo de tu inocencia y prometo no mancharla con la voz del pecado podrido.
Ponte de pie, te están esperando a que le acompañes a donde solo el poema te puede hablar.
Dame la rosa del jardín que más te gusta y yo, la tomaré entre mis líneas de literato enamorado.
Me aterra de verdad que no me quieras dar la bienvenida, pues realmente no me conoces.
Ponte una sencilla meta y, dale la bienvenida a todo lo que no has dicho.
Estoy tan acostumbrado a pensar en el amor y no tenerle, que no quisiera que te negaras a darle la bienvenida al amor.
Te doy el tiempo que mi vida puede aguantar sin corazón (nada). Dale la bienvenida al honor de que sea tu real amor.
Dame un poco de ti… para poder sentirme vivo.










