Desde las ocho de la mañana la entrada del Salón de Plenos del Ayuntamiento de Salamanca se encontraba vallada. Como cada vez que la ciudadanía ha reaccionado en contra de las decisiones del Alcalde, la Policía Municipal desplegó vallas y retuvo hasta el último instante a los vecinos congregados ante el consistorio. Tanto, que durante unos cuantos minutos tampoco la prensa las tuvo todas consigo, pues planeó el rumor de que el Alcalde ordenaría que la sesión fuera a puerta cerrada.
Pasados cinco minutos de las 8:30, se abrieron las puertas, los vecinos fueron pasando –nadie se quedó sin entrar, lo que no significa que tuvieran su propio espacio- y comenzó el Pleno.
Las razones de Fernando Pablos: sentido histórico y sentido común
Fernando Pablos, portavoz del Grupo Socialista ha comenzado su intervención con la lectura de la Moción de su Grupo, solicitando la revocación parcial del decreto del cambio de nombres; en concreto, dejar sin efecto la sustitución de un tramo de Federico Anaya por María Auxiliadora, la fusión de las calles Doña Urraca y Alfonso IX en “Calle Alfonso IX de León”, la sustitución de la calle Don Conde de Don Ramón por Garrido y Bermejo, y el cambio de Calzada de Media por la ampliación del Paseo de la Estación.
A continuación Pablos ha intervenido para desmontar uno a uno los argumentos que supuestamente han llevado a la Comisión del Callejero a realizar el cambio de nombres, para acabar sintetizando en que “ni la propuesta es justa, ni beneficia a nadie, ni es de sentido común”.
Argumentos contradictorios, risas entre el público.
Más de uno de los asistentes tuvo que contener la ira, pero lo cierto es que la mayoría tuvo que evitar la risa que suscitaba una escena divertida: la cara de amargura de un Lanzarote al que han condenado a volverse de sus vacaciones y los argumentos de un Fernando Pablos, que lejos de estar impertinente, ha sabido rebatir los argumentos del Alcalde, dejando que cada uno llegara a una unánime conclusión: la estulticia ha terminado por empadronarse en el consistorio salmantino, juasto allí donde se firman los decretos de Alcaldía.
Razones y sin razones. Una a una:
Calle Don Ramón – Calle de Garrido y Bermejo: el consistorio alega para el cambio dos motivos: la necesidad de evitar la duplicidad de calles (el Conde Don Ramón y el Conde de Borgoña eran la misma persona y tenía calle con ambas denominaciones) y la necesidad de homenajear a los fundadores del Barrio de Garrido, que eran dos (Garrido y Bermejo). Pablos ha desmontado el argumento poniendo ejemplos de calles que están duplicadas, y entre ellas, una que aparece en el mismo decreto, como de nueva creación: la Concordia, que siempre estuvo en Pozo Hilera y ahora pasa a estar en la trasera del Corte Inglés. Además, Pablos ironizó señalando que si lo que quería era honrarse a Bermejo, se podía haber añadido su nombre al barrio de Garrido, porque ahora éste último tiene un nombre y y una calle, mientras que Bermejo debe consolarse con una calle compartida.
Sustitución parcial de Federico Anaya por la ampliación de María Auxiliadora
Quizás el cambio que más ha indignado a la ciudadanía ha sido la supresión parcial de una Avenida emblemática como la de Federico Anaya, Alcalde republicano, fundador de la UDS y la Cámara de Comercio. Aquí los argumentos de Pablos fueron de lo más variado. El portavoz socialista empezó por contrarrestar el zafio argumento de la homogeneidad urbanística, señalando que en Salamanca hay numerosas calles que pese a ser homogéneas urbanísticamente no se denominan igual. Aunque Pablos intentó omitir ejemplos “no siendo que al Alcalde se le ocurra fastidiar a más vecinos” no pudo contenerse y mencionó las Avenidas de La Salle y Juan Pablo II (antes comandante Jerez), explicando que lo que no vale para Federico Anaya sí vale para el Papa.
Quizás el mejor golpe de efecto de Pablos fue utilizar uno de sus mejores recursos como edil. Analizar las actas, aprovechar su dilatada experiencia para dejar en evidencia a algunos concejales del PP. Y es que el otro gran argumento esgrimido por el gabinete de comunicación del Consistorio para cambiar el nombre de Federico Anaya es el de homenajear a la congregación salesiana en el centenario de su llegada a la Ciudad. “Curiosa forma de homenajear la de ampliar una calle” señaló Pablos antes de hacer público un dato relevante: a propuesta de Pilar Fernández Labrador, en septiembre de 1998, los salesianos recibieron la Medalla de Oro de la Ciudad, coincidiendo con el centenario de su llegada a la ciudad. “O ustedes no saben lo que es un centenario, o una de las dos veces han mentido para justificar sus homenajes a los Salesianos” señaló Pablos, entre risas del público y órdenes de Lanzarote de guardar el orden.
Reducción a glorieta de la Avenida Doña Urraca
El Ayuntamiento ha decidido reunificar en una sola calle (que se denominará Alfonso IX de León) las calles Doña Urraca y Alfonso IX, relegando la mención de la primera a una rotonda, creada en la intersección de las antiguas calles. Pablos consideró injustificada la mención a Alfonso IX de León “porque que sepamos no hubo ningún Alfonso IX de Castilla”, y porque “no parece lógico homenajear al nieto, eliminando del callejero ni más ni menos que a su abuela”.
Paseo de la Estación – Calzada de Medina
La Calzada de Medina, continuación del Paseo de la Estación, pierde su denominación adquiriendo la de Paseo de la Estación. Pablos, al igual que en el resto de calles argumentó que el cambio genera más problemas que ventajas, supone un cambio injustificado desde el punto de vista histórico y desdibuja la idiosincrasia y el pasado de Salamanca.
Del silencio del PP, y otros escándalos
Antes de comenzar su argumentación Pablos descubrió un detalle no menor. La reunión de la Comisión del Callejero –órgano que carece de reglamento, compuesto de 7 personas nombradas a dedo por Lanzarote y de la que ya han dimitido dos- tuvo lugar el 29 de Julio y no el 31 como se hizo creer desde el consistorio. Y efectivamente el detalle tiene importancia, porque entre medias hubo un pleno ordinario en el que uno de los puntos del orden del día era “Dación de Cuentas y Decretos de Alcaldía”. El Alcalde optó por ocultar su Decreto para no dar explicaciones en el Pleno.
Pablos rogó a los ediles populares que “piensen en los ciudadanos que están aquí y por los que hoy estamos aquí, y no en el dedo que les ha sentado a ustedes ahí. Dejen de ser palmeros de quien ya no se representa ni a sí mismo y necesita hacer estos gestos para sentir que está presente y hacerse notar hasta en su propio partido, piensen en la gente mayor y en el trastorno que les genera el cambio, piensen en los comerciantes y su perjuicio económico, piensen en la mayoría de ciudadanos que se ha expresado en contra o en la encuesta de la Cámara de Comercio y si van a votar en contra (de la propuesta del PSOE), por lo menos den la cara y hablen”.
Y el gozo de Pablos, y de las decenas de vecinos que se agolpaban en el salón de Plenos, quedó en un pozo, cuando pese a las súplicas de Pablos, los concejales del PP optaron por no hacer uso de su turno de palabra, pasando directamente a una votación que a propuesta del PSOE fue nominal. Y con la lectura del resultado (15-10, faltó un concejal por cada Grupo) terminó la sesión, entre airadas protestas del público asistente.
A tener en cuenta
Fernando Rodríguez: concejal con dedicación exclusiva, no acudió al Pleno pese a estar obligado a ello. Habrá que estar atentos a las razones de su ausencia.
Corte Inglés: la única mención de Pablos al Corte Inglés fue para relacionarlo con la nueva Plaza de la Concordia. No hizo mención alguna a la posible relación de la apertura de un Centro Comercial -que según la propia firma “solo llegaría a Salamanca en esa ubicación”- con la sustitución de Federico Anaya por la denominación de una calle céntrica. Este hecho emborronó una intervención de Pablos sobresaliente.
Sueño, cabezas bajas y “noes inaudibles”: la actitud de los ediles populares fue de lo más variada. Cruz negó su voto de manera notoria, como mandan los cánones y como se espera del “eterno delfín”.
Maria Jesús Serrano, Concejala de Contratación, descubrió que no hay mejor receta contra la ignominia que el sueño y la ponzoña. Entre bostezo y bostezo, se le acabó el pleno a la inédita edil.
Araujo, fiel a sí mismo: como cuando era “alguien” en el consistorio, como cuando las nevadas paralizaban la ciudad mientras él buscaba un saco de sal y luego echaba la culpa al hombre del tiempo, o como cuando acusaba a los impertinentes estorninos de los males de la ciudad, Araujo compareció sonriente, orondo, orgulloso de ser edil del PP, y divertido ante “la jarana ciudadana”.
Rubén Sánchez y Gozo Merino: su voto a penas se escuchó. O tenían poco fuelle, por aquello de interrumpir sus vacaciones, o no querían hacerse notar, quizás por que los dos jóvenes estaban muy cerca del público.
Vallas y policía: la presunción de vandalismo se ha asentado definitivamente en el Consistorio. Cada vez que Lanzarote tiene alguna “ocurrencia”, regresa el corralito. Por suerte hoy no hubo desalojos.
Collados, Moreno y Mena entre otros muchos: el Presidente de Fevesa, el Coordinador de IU, y la senadora del PSOE estuvieron entre el público asistente.










