En el último año, ha surgido una nueva «moda» en los campos de fútbol que consiste en imitar el sonido de un simio cuando un jugador de raza negra tiene el balón. Todo esto surgió tras unas desafortunadas declaraciones del seleccionador nacional de fútbol Luis Aragonés.
Ayer, durante el partido Zaragoza - Barcelona, el delantero camerunés Samuel Eto’o se cansó de oír los «uh uh uh» y decidió marcharse hacia el túnel de vestuarios en el minuto 75 de partido. Afortunadamente, entre sus compañeros y el árbitro consiguieron convencerle de que siguiera jugando. Esta reacción desproporcionada del jugador barcelonista provocó las iras de gran parte del público y como era de esperar, los ruidos simiescos se multiplicaron.
¿No estamos dando demasiado protagonismo a estas estupideces y a quienes las hacen?
Desde siempre en los partidos de fútbol (y de otros deportes) el público se ha despachado agusto con los jugadores rivales, con los árbitros, e incluso con los jugadores de su propio equipo cuando lo hacen mal. De las gradas de los estadios han salido siempre todo tipo de insultos, obscenidades, blasfemias, y otras burradas sin que nadie les diera mayor importancia. Se supone que el saber acatar los silbidos e insultos del público es algo que forma parte del astronómico sueldo de futbolistas y árbitros.
Estoy convencido de que la inmensa mayoría de los descerebrados que se dedican a imitar a orangutanes en los campos de fútbol ni siquiera tienen ideas racistas, son símplemente payasos que sólo buscan ofender a los jugadores rivales para provocar reacciones ridículas e infantiles como la de Samuel Eto’o.
¿Qué ha conseguido Samuel Eto’o con esto? Los aficionados de los equipos rivales ya saben que estas tonterías le ofenden, por lo que de ahora en adelante seguro que recibe muchos más gritos racistas.
Pero no es cosa sólo de Eto’o, ahora a la Federación Española de Fútbol le ha dado por sancionar económicamente a los clubes cuando se oigan estos gritos simiescos, a los árbitros se les ha ordenado que avisen al delegado de campo para que se anuncie por megafonía al público que deje de insultar a los jugadores por el color de su piel. La UEFA ha ido más allá y ha ordenado que se paren los partidos cuando se escuchen gritos racistas y no se reanuden hasta que estos no hayan cesado.
Esta costumbre de imitar a primates ha existido siempre en los grupos ultras de extrema derecha y nunca ha pasado nada. Ha tenido que ponerse de actualidad gracias a las palabras de Luis Aragonés a Reyes y sus posteriores declaraciones para que las instituciones intervengan, y lo único que han conseguido es que esta moda se haya extendido al resto de los aficionados.
Por muchas medidas que tomen las autoridades deportivas y los clubes, no van a conseguir acabar con esta estupidez salvo que coloquen un guardia de seguridad al lado de cada espectador para vigilar lo que dice.
¿Por qué las federaciones y los clubes no se preocupan más de evitar que en casi todos los estadios, ciertos grupitos -que además reciben un vergonzoso trato de favor por parte de algunos clubes- dejen de exhibir esbásticas y banderas preconstitucionales partido tras partido y de cantar canciones fascistas? Por cierto, son precisamente estos los que empezaron la moda del «grito del mono», y estos si que son racistas, y a menudo violentos. ¿Por qué siguen dando a unos pocos descerebrados un protagonismo que no merecen?
Yo soy del Barça a muerte pero no creo que lo que se oyó en la Romaleda fuera racismo, si así fuera pitarían a todos los negros (incluso los de su equipo). Por racismo se entiende el odio a los que son de otra raza siendo la raza la caracteristica que determina si habrá o no insulto o agresión, si como en este caso la característica diferenciadora es una camiseta de color blaugrana, no es racismo es deporte.
De todas formas, si se quiere acabar con esto Etoo se debe ir del Camp Nou cuando se oigan gritos racistas por parte de los culés, y Roberto Carlos en el Bernabeu, y Edwerton en la Romaleda etc...
Además, estas cosas solo dan publicidad a los que gritan, el problema aumenta
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Pues yo creo firmemente que sí es racismo, porque precisamente si algo define bien al racismo es el ver la paja sólo en el ojo ajeno. Por ejemplo, los mismísimos Ultra Sur acostumbran a fotografiarse con los jugadores del Real Madrid, incluso con los de color, sin embargo al salir del partido salen a persiguir a morenos, rojos y rivales. ¿No son racistas Ultras Sur?
Definitivamente, el racismo y la intolerancia son para descerebrados, por lo que resulta dificil encontrar una explicación lógica a un sentimiento dominado principalmente por la envidia y la cegera mental.
Y es que en el futbol, como en todo, hay muchos que no ven más allá de sus propias narices.
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¿Desproporcionada la actuación de Etoo? acaso deben pasar los insultos racistas, como chiquilladas, no darlas mas importancia y barrerlos bajo la alfombra del espíritu deportivo hasta que estalle en las narices de todas las personas comprometidas con el deporte, esa parece tu solución. Pero me parece que el problemas va más alla del comportamiento de Etoo, el problema está en los que siguen pensando que esa gente solo viene a España a correr detrás del balón y a soportar los insultos como parte de su trabajo,¿ Que te parecería que le dijesen a una secretaria que el acoso sexual entra dentro de su salario?
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Me parece que decir que no todos los que gritaban a Etoo eran racistas supone quitar importancia a lo sucedido. Muchas veces hemos oido lo de «yo no soy racista, pero...». Da igual lo que hagas o digas a nivel individual si dejas escapar tus instintos y tu verdadero yo cuando estás protegido por la masa. Parece que se nos olvida que los miembros del Ku Klux Klan eran padres de familia admirables, pero tremendamente xenófobos, asesinos y torturadores. Ocultos tras capuchas y la actuación en grupo llevaron a cabo crueles crímenes y vejaciones. Creo que Etoo hizo bien en cabrearse y marcharse (yo me habría pirado de verdad).
Llamar a alguien en un partido HIJO DE PUTA es algo muy serio, pero eso no es más que un insulto, que puede relativizarse (ojo!!! no digo que no sea grave). Sin embargo, hacer esos sonidos simiescos a un jugador negro es mucho más que un insulto, es un acto de discriminación, de intentar mantener una jerarquía dentro de la especie humana (es decir, es una barbaridad...). Ese insulto no se puede relativizar porque la realidad es que Etoo es negro, y están utilizando su identidad personal como medio para humillarle. Por eso creo que es tan grave. Un saludo...
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A ver, es muy distinto cagarse en la puta madre de alguien, llamar cabrón, cagarse en dios... que decirle a uno «negro», utilizar algo que no puede cambiar y con lo que ha nacido como ofensa: ¿qué tiene que ver que Etoo sea un chulo y juegue fatal con que sea un negro?. NADA. La intención es ofender, hacer daño y a ningún aficionado, el pagar la entrada le da derecho a insultar tan vilmente. Lógicamente, el aficionado está en su derecho de reclamar espectáculo y buen juego, pero repito, el que sea de color negro, no se relaciona con nada, y no lo podrá cambiar
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Pues si no es comedia pueril y chulesca todo lo que hace que se soliradice con Roberto Carlos y también intente salir del Camp Nou cuando a Roberto le sueltan allí el Uh uh uh uh uh, que es cada vez que juega en ese campo.
Más pueril que el comportamiento de Eto’o es el comportamiento que nos están imponiendo: En cualquier confrontación entre un nacional y un extranjero el malo siempre es el nacional, el chulo y prepotente siempre es el nacional, el racista siempre es el nacional. Y eso es grave, porque condena al nacional a ser malo y al de fuera a ser bueno. En todo esto tan complejo se está imponiendo a la fuerza la simpleza.
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Pues si no es comedia pueril y chulesca todo lo que hace que se solidarice con Roberto Carlos y también intente salir del Camp Nou cuando a Roberto le sueltan allí el Uh uh uh uh uh, que es cada vez que juega en ese campo.
Más pueril que el comportamiento de Eto’o es el comportamiento que nos están imponiendo: En cualquier confrontación entre un nacional y un extranjero el malo siempre es el nacional, el chulo y prepotente siempre es el nacional, el racista siempre es el nacional. Y eso es grave, porque condena al nacional a ser malo de por vida y premia al de fuera a ser eternamente bueno. En todo esto tan complejo se está imponiendo a la fuerza un pensamiento simple y simplista.
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