Las tijeras de la memoria me cortan los coágulos para decirte que me eres interesante
Un broche de oro guarda mis palabras del alma transparente
¿Qué más da?
¡La fantasía de mis líneas vírgenes!
El sollozo que me lastima la memoria
Un silencio…silencio en el alma
Qué son dos más dos
Nada son
Es tan relativo el despertar de los cuerpos incandescentes, que decirte
que hoy te extrañe duele verlo.
No estuviste ahí
Como el ángel de mis palabras rojas
Como la velocidad de mis lamentos mudos
No estuviste ahí como la risa que se teje entre mis líneas literarias
No estuviste ahí como todos los días que el sol baila al son de la juventud
No estuviste, yo sí estuve, y te extrañé
¡Ay corazón, qué dura es la vida dormida, partida en dos!
¡Ay amor, te tengo que seguir guardando en el mutismo oleaginoso!
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