Con la voz de La Vuelta 2009 dio comienzo la que espera ser una clásica en Salamanca. Zahara se deslizó por un terreno que parecía llano pero con algún que otro repecho en directo animó la carrera. Después un terreno de nadie y una cierta relajación con Elastic Band, La Bien Querida, o el transformador Billie the Vision and the Dancers sirvieron para mantener entretenido al público más fiel, que sabía que la etapa Indie iba a ser larga.
El terreno rompe piernas empezaría poco después, y como el mundo Indie prefiere la calidad a las fronteras, las primera rampas duras en Salamanca se las llevarían dos grupos de zonas “enemigas”, como son los pucelanos de Cooper y especialmente los catalanes de Sidonie, que junto a Christina Rosenvinge y Russian Red supieron conectar con el público asistente preparándolos para el momento culmen.
Iván Ferreiro, que saltó al escenario acompañado de su también aclamado hermano Amaro, fue el Tourmalet de la noche. Con un cierto público exigente hizo un repaso para iniciados, guardando sus canciones más conocidas para el final, Ciudadanos A y especialmente Turnedo fueron la cima del concierto del gallego y del Twoday, que vería una cierta espantada y un comienzo del descenso con los invitados del Magic Arm, Camera Obscura y el final con Second para completar una maratoniana carrera indie que hacía falta en Salamanca.
A lo Perico Delgado podemos decir que esta primera edición del Twoday Festival demostró ser interesante para la universitaria ciudad de Salamanca. El alto porcentaje de “Homo Sanjustinianos” que se dejó ver por el concierto, con algún que otro despistado amante de Ferreriro, dejaría vacía la zona alternativa típica de Salamanca, lo cual permitió pasarse a algún que otro Jefe de una sala de conciertos importante de la ciudad.
Pero si los grupos y espectadores supieron darle emoción a la “Clásica del Twoday”, la organización tuvo errores de principiante por sus ganas de hacer caja: no repartir las pulseras que permitían entrar y salir hasta 4 horas después de que empezaran los primeros acordes o el precio exagerado de las entradas, teniendo en cuenta el público destinatario y en época de crisis, les debería hacerles reflexionar.










