En nuestra sociedad los ciudadanos opinan libremente y eligen entre diversas listas y candidatos, sin restricciones, es el pluralismo democrático.
No obstante los partidos políticos que expresan dicho pluralismo y son el instrumento fundamental para la participación política aplican en sus senos una democracia restringida, propiciando filtros de representación o inventando incluso precondiciones y requisitos limitativos a los candidatos.
Aplican por tanto los procedimientos propios de la “democracia censaría” vulnerando por consiguiente los principios de los criterios universalitas e igualitarios del sufragio universal.
El futuro hay que hacerlo entre todos pero para ellos algunos debían empezar a limpiar de actitudes y dictatoriales sus propias casas.
El partido más fuerte será aquel que primero haga de su casa la voz del pueblo empezando por dar valor a las opiniones de sus militantes y aplicando los principios democráticos. ¿Quién empieza?
Las elecciones se acercan, ¿existirán listas abiertas para la elección de los candidatos o seguiremos con lo ya consabido de los aparatos, las mesas camillas o la amenaza de los lideres como Rajoy que sin pudor alguno dice en publico “ Los candidatos lo elijo solo yo” y se sigue proclamándose demócrata.
No nos extraña que la mayoría jóvenes encuentre un tufillo demasiado rancio en la política y que solo sea atractiva para unos pocos, tal vez llamados por la colocación fácil al amparo del profesional de la política experto en provocar abstención y alejamiento de los ciudadanos de la vida pública.
Eso si cada cual con su cortijo lleno de estómagos agradecidos.










