El enfermo (Béjar) está realmente grave, ¿se diría que moribundo?: no se sabe exactamente; el diagnóstico no obstante no deja lugar a dudas, sus constantes vitales están bajo mínimos, sólo se mantiene por los cuidados paliativos que le suministran los presupuestos generales del estado a través de las magras pensiones de los jubilados y derechohabientes, las nóminas de los funcionarios, las de los empleados de algunas empresas privadas y autónomos que malamente llegan a fin de mes, amén de algunos emolumentos que se consiguen a través de fundaciones y otras subvenciones; pero….el caso es que aún hay alguien que se mueve, al menos eso han demostrado los carniceros en el último pleno municipal, cuando han ido a contarle al alcalde las verdades del barquero.
¡Un gremio profesional, el de los carniceros se ha movilizado! Eso en sí mismo es una gran noticia en esta ciudad en la que no se mueve ni San Pedro, salvo cuando hay un suceso luctuoso.
Los carniceros han ido a preguntarle al alcalde por la línea de vacuno, pues desde hace meses tienen que ir a matar a Plasencia y de paso le han pedido la dimisión de la Concejal de Medio Ambiente, que en el tema del Matadero ni pincha ni corta (debe ser porque un matadero no tiene nada que ver con el medio ambiente). Hace algún tiempo pudimos leer en esta revista una entrevista con Elías Fraile en la que se quejaba de que en el proyecto del nuevo matadero nadie había previsto ni la línea de vacuno ni la de ovino.
Tenemos que recordar que ese proyecto fue elaborado por el Sr. Riñones, que pasará a la historia de la ciudad como el más inútil y nefasto de los alcaldes que jamás hayamos tenido, que hace un matadero sin accesos, sin planes, pegado a un polígono de servicios, sin licencias ambientales ni demás zarandajas, eso sí en 9 meses levanta un mamotreto totalmente inútil, un auténtico monumento a lo que jamás debe hacerse, que es ponerse a trabajar sin tener una idea de lo que se quiere hacer, sin preguntar a los usuarios del mismo, deprisa y corriendo porque había que inaugurarlo antes de las elecciones, sin un mínimo análisis funcional y técnico y además sin tener un buen proyecto que cumpla con la ley. Porque el Sr. Riñones al parecer aun no se ha enterado que el Ayuntamiento debe cumplir la ley. Esto lo digo porque recientemente he oido unas declaraciones realizadas por el sujeto a una radio en las que todavía se preguntaba si el Ayuntamiento debía otorgarse licencia a sí mismo. ¡Increíble, pero cierto! ¡Ese personaje ha sido alcalde durante 12 años!
Pero los carniceros han ido a reclamar al actual alcalde, que se llama González y que ha sido totalmente incapaz de dar una solución al tema. Le han dicho que ya está bien de toreo y de promesas incumplidas y que les diga si va de una vez a solucionar sus problemas y cuándo. El Sr alcalde, como quiere contentar a todos, que no haya lío, no enfadar al PP, que los carniceros se estén en casa, está intentando legalizar una instalación cuya solución le va a llevar mucho tiempo y que a este paso va también a convertirse en su mausoleo político, contemporiza con unos y con otros y pasa el tiempo y los problemas siguen sin solucionarse.
Pero en este tema hay un hecho positivo, que no es otro que los carniceros han ido al Pleno a exigir una solución a sus problemas y se han movilizado y ése y no otro es el camino. Del mismo modo que el único camino para tener un Hospital Público en condiciones sería que la sociedad bejarana se movilizara y se presentara en masa delante del Sr. Herrera Presidente de la Junta de CyL con el Ayuntamiento en pleno a la cabeza y le dijera que ya está bien de viajar a Salamanca para todo y que quieren un hospital en condiciones.
¿La vanguardia de la ciudad son los carniceros? Pues en este caso al parecer sí.










