Una es la de ese guardia que es derribado por las fuerzas llamadas anti-sistema en Copenhague. Siempre esto nos recuerda a lo incivil, a la falta de respeto por la ley y el orden, al desacierto y al desorden loco y peligroso, y así como tal casi siempre es presentado.
Ahora bien, en ese encuentro entre fuerzas ¿quién tiene la fuerza de la razón y quién la razón de la fuerza? Este es el dilema, y me da que las personas que derriban al guardia tienen en su empuje muchas razones y se hace urgente hacerlas valer por el bien de todos. No evita esto que la razón de la fuerza que les neutraliza y paraliza, tenga también sus razones, pero hoy ya no hay duda de que con estas no se va a buen puerto, con lo que nos situamos en que los buenos modales no sólo deben avanzar en ofrecernos formas, los cuales ciertamente es bueno que existan, sino también con algún contenido útil o el guardia derribado seremos todos, y ya sin tiempo para levantarnos ni los unos ni los otros.
La segunda imagen es la de Haidar camino de su casa con el consentimiento marroquí y a la manera por ella solicitada. Lo cual constituye una derrota del gobierno de Marruecos, más bien me atrevería a decir que de la soberbia real, que aunque en su casa no funcione ese engorro de los Derechos Humanos, la presión internacional se los ha hecho considerar al menos en este caso.
Ahora bien, puede ser que tengan la habilidad de hacer morir la historia aquí, es decir, si el pueblo saharaui va a mejorar algo o todo va a seguir igual es la pregunta que nos debemos hacer. Pues si el asunto queda zanjado sin que nadie se vuelva a ocupar de darle una salida algo más digna que la actual nada habremos adelantado. Pues que miren ustedes como entonces esta batalla de Haidar se puede volver un paisaje grotesco y burlón en medio de una tragedia que dura ya treinta años, es decir, o el coraje de esta mujer ha servido para que se recapacite sobre la situación de todo su pueblo o nada se ha adelantado, pues si solamente ha sido para que los esfuerzos hechos por todos los países sea con el fin de salvar su vida para limpiar nuestra imagen pues como que todo sobra. Eso es lo que ahora tenemos que meditar, es decir, si sólo hemos hecho desaparecer del escaparate el problema dejando en el interior de la tienda los mismos despropósitos y sin ninguna intención de cambio, o servirá al menos para menguar la mala situación y desesperación de su pueblo.
Claro que a lo mejor todo esto se resuelve, como dice el recientemente golpeado Berlusconi, con amor… www.ciudadrodrigo.net










