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13 de octubre de 2008 - Núm. 972
 

Cerca, Lejos y mercados.

Reflexiones sobre el entorno de la Plaza del Mercado.

Chema Mateos

30 de mayo de 2006

Mil setecientos pasos. Allí un S-Bahn y tres estaciones. Transbordo en Friedrichstrasse, cinco estaciones de U-Bahn y cinco minutos caminando. Llegué.

Eso es cerca.

Eso es poca distancia para una ciudad inabarcable como Berlín. Sólo cuarenta minutos entre esperas, trenes, escaleras mecánicas y paseos. Nadie se queja, es más, se muestran orgullosos del buen servicio que ofrece el transporte público, capaz de cubrir esa distancia en un período de tiempo relativamente corto.

Apenas cuatrocientos pasos, y cuesta arriba.

Eso es lejos.

Es la distancia que separa la puerta del Mercado Central de mi ciudad, de las paradas de autobús de la Gran Vía. Escasos trescientos metros medidos con generosidad. Trescientos metros y miles de cabezas que impiden que una gran plaza y un magnífico edificio luzcan y funcionen como debieran. Intereses de unos y de otros, comerciantes y clientes (legítimos aunque no los comparta), siguen lastrando ese rincón tan especial de nuestra ciudad, que permanece convertido hoy en un caótico aparcamiento y una improvisada, perimetral y anacrónica estación de autobuses urbanos. Puedo entender el punto de vista de los empresarios del mercado, que miran por su propio beneficio, cosa que me parece normal. Puedo hacerme cargo también de la forma de pensar de muchos clientes, de edad avanzada o con problemas de movilidad a los que les resultaría más difícil acceder a esta instalación . Aunque me cueste, también podría llegar a comprender el concepto “lejos” que se asienta en la cabecita de alguno de mis vecinos. Sin embargo, lo que no soy capaz de asumir, una vez más, es la falta de iniciativa, ideas, capacidad y voluntad de buscar soluciones para poner fin a esta situación por parte de los que gobiernan nuestra ciudad.

Hace relativamente poco tiempo leí en un periódico local las declaraciones del concejal de urbanismo en las que explicaba la intención de peatonalizar el “Sur de esta plaza” Imagino que se referiría, ya que no lo dejó muy claro, a la zona de la Plaza del Ángel , la más cercana a la calle Varillas.

Peatonalizar. Siempre que se nos presentan las peatonalizaciones de espacios urbanos se hacen como procesos definitivos, invariables en el tiempo, rígidos. Una calle peatonal, es siempre peatonal, día y noche, los trescientos sesenta y cinco días del año. Nos olvidamos de los procesos, relaciones, inercambios y eventos que en estas zonas puedan tener lugar para centrarnos en el debate simplista de coche sí o coche no. Todo lo más que se plantea es el horario de carga y descarga una vez que se ha declarado un espacio vedado a la circulación rodada.

Volvamos ahora a este entorno de la Plaza del Mercado de nuestra ciudad. Observemos un poco e intentemos dar una respuesta inteligente a lo que allí está pasando. Después de esto aportemos ideas novedosas y algo más complejas que el ir “parcheando” esta plaza con peatonalizaciones improvisadas.

Comencemos por el propio mercado; infravalorado. Uno de los grandes edificios representativos de la Arquitectura del Hierro en nuestra ciudad, junto con la Casa Lis o el puente Enrique Estevan. Una maravilla que pasa desapercibida, tal vez eclipsado por la Plaza Mayor. Situado en un enclave privilegiado de la ciudad, pero, a mi juicio, no explotado lo suficiente. Ni turística ni comercialmente. En el siglo XXI, en el año 2006, no podemos utilizar como reclamo de un espacio comercial, únicamente la venta de carne, pescado y fruta. Los hábitos de consumo de los ciudadanos han cambiado y un espacio de este tipo puede servir para una necesidad puntual, pero difícilmente puede convertirse en un lugar de compra frecuente, o un espacio de paseo. El contar con las principales paradas de bus en su entorno, que para muchos es una gran ventaja, desde mi punto de vista lo que hace es convertir al mercado en una isla, un gran castillo con un foso en su perímetro plagado de tiburones. El acceso se convierte en algo muy complicado por cualquiera de sus flancos, pues el tráfico “custodia” este edificio, especialmente durante las horas que permanece abierto. Por lo tanto, un tráfico pacificado, o tal vez peatonal, fomentarían la utilización de este centro.

Habría que plantearse el propio uso del mercado. Por supuesto, sin abandonar su función principal de venta de productos frescos. Tenemos ejemplos magníficos. El nuevo mercado de San Martín en San Sebastián ha sabido aunar el comercio tradicional y las nuevas fórmulas de venta en un mismo espacio, lo que ha supuesto un revulsivo para el pequeño comercio de la zona. Ni mucho menos estoy proponiendo que el mercado se convierta en un simple centro comercial. A lo que me refiero es al introducir en él actividades de tipo cultural, comunitario, asociativas, expositivas… Eventos que sirvan de atracción a una clientela potencial. Ahí tenemos el próximo Festival de las Artes que se celebrará en nuestra ciudad. ¿Por qué no alguna actividad dentro, o relacionada con este edificio? Dispone de alturas libres y espacios diáfanos interesantísimos.

Ahora pasemos a ver todo lo que rodea a este edificio. Imaginemos la Plaza del Mercado convertida en un espacio ganado al tráfico pesado de los grandes autobuses urbanos y el coche privado. Directamente vinculada a la Plaza Mayor y a los Portales de San Antonio. Accesible, tranquila. Un lugar en el que se puede disfrutar de un café en una terraza, con las bolsas del mercado. Cerca de una Gran Vía convertida de una manera seria, en un gran corredor destinado al transporte público. Con una calle Pozo Amarillo transitable y limplia. Poder ver la iglesia de San Julián con tranquilidad, pues la calle Obispo Jarrín ha dejado de ser un estrecho pasadizo de autobuses sin aceras…

¿Alguien pretende decirme que no se beneficiaría toda la ciudad de esta situación? Comerciantes, clientes, transeúntes…Poco a poco se iría dando solución al resto de problemas. Si hay personas con problemas de movilidad, ¿Por qué no un servicio de transporte gratuito entre las paradas del autobús y la Plaza destinado a toda esta gente? Cubierto con microbuses o vehículos que se adapten a las condiciones del entorno. No aparatos de 15 metros de largo a los que les cuesta hacer hasta los giros en las esquinas de esta plaza.

Árboles, gente, un mercado con vida, con su página web en la que uno puede comprar o encargar un determinado producto a la vez que echa un vistazo a la programación cultural que en él se ofrece.

Pero bueno, podemos seguir pensando que la solución a la crisis del pequeño comercio está en la creación de aparcamientos subterráneos en Los Bandos o la propia Plaza del Mercado. Que los clientes van a ser más numerosos si el bus se mete hasta la cocina y a los coches se les permite aparcar pegados a la pared de tu negocio.

Es lo que hay. Solo son reflexiones sobre un espacio urbano bastante degradado aunque estemos acostumbrados a verlo así todos los días.

 
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