Estimado señor director, estimado alcalde, estimados lectores:
El edificio que se ha levantado junto a la trasera de la Casa Lis (fachada sur) y del colegio de San Ambrosio (Bien de Interés Cultural y conocido por los fondos documentales que de la Guerra Civil almacena) es un auténtico mamotreto. Desconozco a quien pertenece, quién tiene el cargo para permitir aberraciones en Salamanca, si es una vivienda, un hotel, una residencia, un establecimiento para cualquier otro fin, lo desconozco y no me importa. Lo que sí me importa como salmantina, y a muchas otras personas con las cuáles he comentado el asunto, es el atentado contra el patrimonio de Salamanca que ahí se ha producido: con consentimientos, con condiciones…
Ese edificio supera en altura a la casa anterior, perdiéndose aún más vistas hacia la Casa Lis, desde la Cruz de los Ajusticiados, y hacia el colegio de San Ambrosio desde el paseo de Rector Esperabé.
Ese edificio «no pega ni con cola» por su estilo, por su configuración, por su fachada, por sus materiales.
Ese edificio no debería haberse construido por el mismo motivo por el que cincuenta metros más allá van a derribarse, con un coste millonario para todos, un conjunto de casas adosadas.
Cuesta creer que todavía hoy en día las autoridades sean tan permisivas y se dejen llevar por firmas, nombres, inversiones, propuestas sin pensar antes en el entorno. Hay ciudades en las que actos como éste, en concreto en Segovia y por mandato de la Junta de Castilla y León, han llevado al derribo del inmueble construido, si bien es cierto que por ilegal, el fin es el mismo: la intromisión en un conjunto de monumentos.
Creo que todavía se está a tiempo de enmendar los hechos y que nuestro alcalde recupere la coherencia, tampoco es tanto pedir.












