Por primera vez, un movimiento social de base se ha organizado en contra de una visita papal. Ésta es la enervante conclusión a la que han llegado los dirigentes de la jerarquía de la religión cristiana católica. Y las últimas declaraciones y artículos publicados en prensa no hacen más que reforzar esa sensación de asedio que la jerarquía percibe de una sociedad española que pretende separar la religión del estado. Declaraciones atacando a las leyes de España, llamados sobreactuados a la defensa de un modelo familiar que asegure la transmisión de su fé, abiertos temores de que el ejemplo legislativo de España germine en america latina e incluso incitaciones directas a la desobediencia civil, son, todas ellas signos claros de nerviosismo y miedo.
Esta visita ha sido programada como un pulso, un pulso contra un estado Español cada vez más laico, un pulso contra leyes como la ley que agiliza el divorcio o la ley que permite continuar las investigaciones científicas con celulas madre pese a las reticencias moralizantes de la iglesia. Pero sobre todo un pulso contra una ley, la ley del matrimonio en igualdad que permite a todas las personas independientemente de su orientación sexual casarse con la persona amada.
La sociedad Española sorprende al Vaticano
La campaña Jo No T’espere ha tenido, por su caracter respetuoso y sobre todo, inaudito, una repercusión mayor de lo que se podía esperar y ha abanderado en todo el mundo la política del gobierno socialista respetuosa con el catolicismo pero desde planteamientos decididamente laicos.
Algunos sectores consideran que la visita de Ratzinger pretende movilizar en contra del gobierno actual a una parte de la población española, la catolica, que esta absolutamente comoda con las nuevas leyes aprobadas, que les permiten divorciarse , casarse y curar a sus hijos.
Si la iglesia esperaba una revolucion ante la visita papal, una reaccion contra el progreso, un cambio como el que Wojtila propicio en Polonia, ha de dar sus esperanzas por truncadas. El cambio, la revolución es que hay gente que no esta de acuerdo con esta jerarquía y estos dispendios, se organizan y lo dicen, abiertamente, con un simple Yo no te espero.

















