Dicen que los castellanos tenemos tendencia a no valorar aquello que poseemos. Sinceramente, pienso que éste carácter se acentúa cuando hablamos de los farinatos, de su relación con Miróbriga y con las cosas que de ella emanan. Y si no que se lo pregunten a aquellos que estuvieron presentes cuando de nuestra ciudad se llevaron un conjunto escultórico que, al final, resultó demasiado importante como para perderlo.
Pocos de los muchos turistas que visitan nuestra ciudad (realmente no creo que sean tantos como dicen) tienen la ocasión de disfrutar de sus arrabales. La mayor parte acuden a la zona de intramuros como si sólo la Catedral, el Ayuntamiento, el Palacio de los Águila o la Plaza del Conde fuesen Ciudad Rodrigo. Como si nuestra ciudad, sin duda una de las más bellas de España, se acabase allí donde los fosos sugieren. Muchos de ellos no visitan el resto de la localidad y no pueden tomar contacto con sus gentes, andar por sus calles y quedarse encantados con la “otra Miróbriga”, perdiendo así la oportunidad de conocer la realidad de la ciudad que han visitado. Se irán a sus lugares de origen sin haber contemplado la otra perspectiva, la excelencia de admirar el casco histórico desde la lejanía de los barrios, paseando por sus calles con la frescura de los mirobrigenses.
Pero si al menos sólo le ocurriese esto a los forasteros podríamos decir que no es un desastre absoluto. El gran problema es que muchos mirobrigenses tampoco valoran estas zonas como debieran. Así, nos encontramos con que la práctica totalidad de los actos culturales que ocurren en Ciudad Rodrigo, los grandes pregones, las fiestas y demás eventos de interés se dan únicamente en el interior de las murallas. Y, peor todavía, que esta tendencia se extiende de una forma silenciosa por los presupuestos para las fiestas del verano. Pareciera que, a la hora de pensar en las festividades, para los señores y las señoras del Ayuntamiento sólo exista la Plaza Mayor, la Calle Madrid y la Plaza del Conde. Y, cuando este triunvirato está saciado, se dan las sobras para los demás. No se entiende de otra manera que los barrios reciban la ridícula cantidad de 600 euros para el desarrollo de unas fiestas que se vienen esperando durante todo el año y, que a no ser por que existe gente muy comprometida, no saldrían adelante. No quiero decir con esto que el centro de la ciudad no requiera de una aportación superior. Al fin y al cabo, es el escaparate de la ciudad. Lo que ocurre es que todo se hace allí. A saber: Carnavales, Feria de Artesanía, Semana Santa, Martes Mayor, los dos conciertos que hay en verano (cuando los hay) y no sé cuantas cosas más… por no hablar de la Feria de Teatro (aunque en este caso movilizar espectáculos al exterior sea más complicado).
Y así nos hemos ido olvidando del resto de la ciudad de la misma manera que se nos olvidó el otro Arrabal. El Arrabal que ha recibido, entre otros, la Legion de Honor (la más importante condecoración francesa) y al que algún día espera el Nobel. Un Arrabal que siempre ha tenido a Ciudad Rodrigo en su corazón haciendo continuas alusiones en sus escritos.
Han tenido que pasar demasiados años para que el teatro de Ciudad Rodrigo tenga el nombre de uno de los mejores literatos del siglo XX y, sin ningún tipo de dudas, el mejor escritor que Miróbriga jamás haya visto crecer. Ha pasado mucho tiempo hasta que Miróbriga dejó de fijarse sólo en la anécdota de un programa de televisión y supo acercarse a admirar aquello que tenía delante de sus narices y a lo cual nunca le había dado la importancia merecida.
Esperemos que vayamos cambiando la forma de ver Ciudad Rodrigo y comencemos a darnos cuenta de lo que realmente es. Es hora de que empecemos a trabajar a favor de la simbiosis entre lo de dentro y lo de fuera. Es hora, a fin de cuentas, de que valoremos como se merecen a los Arrabales.
Estimado Domingo: una aclaración, que yo sepa Ciudad Rodrigo está en .... y León, esa parte de la Comunidad enjendro político hecho sabe Dios porque. Usted puede calificarse como quiera, es mas ignoro si ha nacido en alguna localidad castellana, pero los de esta parte de la geografía pertenecemos al antiguo Reino de León de lo cual particularmente estoy muy orgulloso. Como principio de identificación nuestra sería muy positivo que nosotros mismos empezásemos a llamarnos por nuestro nombre, porque pienso que el que no sabe de donde viene corre el peligro de no saber donde va. Atentamente.
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Me sorprende que el único comentario que se pueda hacer de lo que escribo sea este.
Más que a diferencias geográfico políticas me refería al carácter que suele predominar entre aquellos que vivimos en este lado de la península...
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Conste la firma...
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Animo Benito. No te dejes intimidar por el spammer profesional de León. Es un enfermo.
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En realidad el nombre es Domingo... Domin para los conocidos / amigos.
recibo los ánimos
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Estimado Domingo: tienes razón al decir que sólo suscite un comentario y no relacionado precisamente con el tema que tratas. Es nuestra forma de ser de los llámese castellanos o castellano-leoneses. Me refería con mi comentario distinguiendo la zona geográfica a que mientras sigamos unidos a Castilla, de Valladolid para abajo no pasa nada y me refiero a dejar pasar industrias y formas de vida que mejoren nuestro nivel de vida. Y como mejor ejemplo tenemos el lugar a donde fue el expoliado El Calvario. Si no es por todo lo que se montó para su vuelta a Ciudad Rodrigo se queda en Valladolid, y aún así no será tarde, pues puede ser el pago político para que alguien medre en su carrera política o sencillamente que no pierda la poltrona. Es triste ver que hay pesebres agradecidos a no se qué, que sienten la vanidad de acercarse a sol que mas calienta para «sentirse» ganadores al lado del caballo ganador cuando en realidad no sirven ni de mamporreros y «gracias» a esas personas estamos donde estamos, son personajes que a lo largo de la historia han existido y su única misión es traicionar a los suyos a cambio de una patada en el culo, miserables seres incapaces de ser solidarios con sus gentes para defender su vida, su historia, su bienestar y todo aquello que puede suponer desarrollo, pero que a la vez supone esfuerzo, sacrificio y tiempo para ver los resultados. Simplemente con el matiz geográfico reivindico y apoyo tu comentario, pero debemos separar el grano de la paja. EStoy seguro que si fuésemos una comunidad independiente de Castilla muchas cosas cambiarían o por lo menos no serian como son.
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