Estudiábamos Matemáticas allá en los años 60, y nos trataban de enseñar los conjuntos, donde existía la figura del conjunto vacío, con valor 0. Yo nunca llegué a entenderlo, pues si era un conjunto no podía estar vacío, y menos contener nada, es decir, cero.
Viene esto a cuento de que sin embargo, hoy veo cómo en nuestra ciudad poco a poco vamos haciendo un conjunto de cosas que se van aproximando a la nada. El Palacio de los Águila, y que salvado este año por Cid con sus láminas de la Independencia, no deja que su contenido sea nada. A esto hay que añadirle ahora la creación de la Casa de la Mujer, la cual va a estar desposeída de todo lo que le daría sentido, es decir, aquello que serviría para el rescate de la mujer maltratada, psicólogos, abogados, etc. y en cambio ponen una cocina… En fin. Y todo esto con un coste, que si menor que estos millones que costó la recuperación del Palacio de los Águila, desde luego nada pequeña pues el continente de esta casa se va a unos 400.000 euros, y esto es demasiado para que la dejen sin contenido.
Y cuando uno creía que esto se había acabado ve cómo avanzan las obras de la muralla, que está quedando cual preciosísima mujer recién acicalada por esteticiennes especializadas. Pero tiene un problema, que la obra se ha saltado el protocolo, y no hacen el tratamiento previo de recogida de humedades, con lo cual cuando alguna vez vuelva a llover, la mujer tan ricamente acicalada quedará como novia en un día de tormenta a la puerta de una iglesia sin protección, es decir, echada a perder antes de tiempo y a la primera.
En fin, ahí están las tres obras, al borde de que yo consiga entender lo que a través de las Matemáticas nunca pude, es decir, un carísimo conjunto de obras vacío de contenidos. Claro que a lo mejor es que me ocurre que no entiendo nada de las matemáticas cuánticas, esa que trata de explicarnos cuando viene Fernandito, que parece ser que en esencia consisten en ir por caminos que no va la razón y encontrar resultados que se producen sin ningún camino razonable que nos haya llevado a ello, y en cambio nuestros ediles y gobernantes seguramente ya instalados en lo más avanzado del siglo XXI nos dotan de estas obras-conjuntos vacíos que ellos sí comprenden y pare el resto de los mortales son totalmente incomprensibles.










