Hace ya algún año hice un artículo que contenía la larguísima lista de todas las personas que yo recordaba, conocía o sabía que tenían alguna o mucha relación con la creación. Y después del cual me hacía una pregunta del por qué era tan elevado el número que había alumbrado este Ciudad Rodrigo de esas personas, cuestión esta que hoy me sigo preguntando. Dicho artículo («Qué lo provoca», de fecha 27 de septiembre de 2004) con el larguísimo listado se hizo tan extenso, que ni aún entonces El Adelanto que mimaba mis artículos y daban la mejor página y volumen posible a estos no lo publicó. Ahora, a bote pronto, me sería imposible recordar a todos, pero lo que sí sé es que en él no estaba Ignacio Guitián, pintor mirobrigense del cual yo no tenía ningún conocimiento como tal. Ahora, vista una parte de su obra, expuesta actualmente en la Casa de la Cultura, solo se me ocurre decir: lo siento.
Hay en ella una serie de trabajos, todos propios de academia, que desprenden tanta fuerza como belleza transportándote y situándote en ese arte clásico de la antigua Grecia de donde partió tanto hacia nuestra civilización. Ellos, todos y cada uno merecen una visita a la exposición por sí, con la cual además de deleitarnos cumpliríamos con el artista, ese para mi, hasta hoy, y creo que para otro gran número de paisanos, desconocido, y que bien merece un recuerdo y un reconocimiento, que en cierto modo con la exposición, es decir, con sus propios méritos, se viene a cumplir con él y con sus obras, las cuales tanto arte encierran.










