Inicio los editoriales de este año con un cierto tedio y me explico. La sensación es que el tiempo pasa muy despacio y que los temas pendientes son los mismos, apenas hay avances, no existe ese impulso y la ilusión necesarias para solucionar los problemas y que éstos avancen de verdad. El caso es que en 176 editoriales ya hemos hablado varias veces sobre la Cerrallana, El Museo Textil, el Matadero, las obras inconclusas, el Hospital, La Covatilla, el Parque Natural, el Parador, al Casco histórico, el PGOU…
Se convocan ruedas de prensa para decir que se ha hablado con alguna autoridad y se ha pedido dinero, luego se vuelve a hacer otra rueda de prensa, que no es ninguna rueda, sino un monólogo por parte del alcalde o algún concejal para decir que se va a realizar un proyecto determinado, luego se hace otra rueda de prensa para decir que se va a hacer un concurso, luego otra para iniciar la obra, luego otra vez cuando se va a terminar la obra y finalmente se vuelve a convocar a la prensa cuando la obra se inaugura, en este caso se invita a alguna autoridad para que se haga la foto. El caso es que la realidad contada en papel o en las ondas va mucho más deprisa que la tangible y la sensación es que ¡esto está parado!
Ha pasado otro año, el 2009, y el Museo Textil sigue sin estrenarse. El caso es que hace unos meses se comunicó que el Ministerio de la Vivienda (de la Vivienda, sí, han leído bien) había concedido una subvención para terminar unas obras que estaban pendientes. Lo último que se ha oído por parte del Sr. Alcalde es que en breve se van a realizar esas obras y dada la altura de la legislatura parece que hay prisa por acabarla.
Recordemos que este Museo ya se debía haber inaugurado hace tiempo, pero al parecer el Sr. Riñones se gastó parte del presupuesto en otra obra y el Museo está desde entonces durmiendo el sueño de los justos.
El alcalde González, otro día que sacó pecho, dijo que iba a encargar una auditoría, ya que el tema era bastante irregular. Nada sabemos de la misma, si ya está encargada y quizás se esté haciendo o es que ya no se va a realizar, pues a este paso se acaba la legislatura y de auditoría nada de nada.
Bueno, el caso es que a la legislatura le queda muy poquito y en breve vamos a entrar en precampaña electoral, que ya sabemos es larguísima, así que el Sr. González nos dice que va a terminar las obras y abrir el Museo. Bendito sea ese museo si logra atraer a visitantes y ayudar a reponer la maltrecha economía local.
Lo que pasa es que el Museo no sólo es el edificio, sino sobre todo lo que va dentro, o sea sus contenidos y todo lo que alrededor de un museo se puede hacer.
Nos informan que parte de las máquinas que deberían estar en su día en el Museo Textil yacen en un descampado a la intemperie, en terrenos del Navazo, y que se están estropeando. Quizás lo primero sería meter esa maquinaria en alguno de los almacenes municipales porque de lo contrario se va a abrir el Museo y ya no hay nada, o poco, potable que meter dentro.
También hay un proyecto que el Sr Riñones encargó a una empresa, por cierto no bejarana, y pagó a buen precio, que yace en el despacho de algún arquitecto. Pues bien, quizás haya que irlo desempolvando y por qué no, habrá que ir seleccionando y contratando personas con fundamento que se encarguen del tema, porque para llevar un Museo no vale cualquiera, no, etc. etc.
Pues bien, si el Sr. González quiere inaugurar el Museo antes de las próximas elecciones, para poder hacerse la foto correspondiente, convendría que fuera poniendo en marcha todas o algunas de estas cosas anteriores, porque las prisas no son buenas consejeras para nada y menos para inaugurar deprisa y corriendo obras antes de las elecciones y si no, que se lo pregunten al Sr. Riñones.










