La gestión privada de la sanidad tiene como objetivo fundamental conseguir una buena cuenta de resultados a costa de reducir gastos. En las Fundaciones, el componente salarial variable es un 30% superior al del modelo tradicional, lo que unido a la precariedad laboral de los profesionales le obligan a orientar su actividad a una mayor productividad y poniendo los objetivos económicos de la empresa por encima de los asistenciales.
Esto podría explicar por que los procedimientos diagnósticos y terapéuticos en muchas Fundaciones son unos 61% inferiores a los hospitales tradicionales de similares características.
El neoliberalismo auspiciado desde la fila del PP atenta al artículo 43.2 de nuestra constitución que dice: Compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios. La Ley establecerá los derechos y deberes de todos al respecto. Y como dice un viejo refrán, Un buen vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre y nos quiere vino aguado y no podemos consentirlo porque nuestra salud esta en juego.










