Las mentiras de la política española renace una vez más bajo el manto de la manipulación y obstinación de obispos y cardenales en participar en la vida pública. Desde la legitimidad que ellos mismo se otorgan por complacencia y don divino.
La irrupción en la política española de la iglesia más arcaica y reaccionaria conlleva a un enfrentamiento social que no han tenido precedentes en nuestra joven democracia. Hacen bien estos señores en decir abiertamente sus posicionamientos políticos y a que modelo de sociedad nos quieren hacer llevar desde sus homilías y pulpitos.
El pueblo español no se merece esta actitud por parte de la jerarquía católica en unos momentos que nuestra sociedad sufre unos profundos cambios sociales debido entre otras causas por la emigración.
Es el momento para que cada cual desde la legitimidad profesen sus ideas religiosas en libertad y respeto dentro de los cauces de un Estado de derecho y democrático.
La religión es una opción individual desde lo mas profundo de cada ser y por ello se ha de vivir y practicar desde la fe y recogimiento. Las manifestación extemporáneas como la sucedida recientemente en Madrid solo nos lleva a una situación social y política propia de países no democráticos que por desgracia hemos sufridos no hace mucho en esto precioso y amado país que se llama España.
Haría bien la curia apostólica y romana en seguir la doctrina de Jesús y apostar por el dialogo, la convivencia y la paz.
Haría bien condenando sin ninguna duda a la banda terrorista ETA.
Haría bien adoctrinando a sus fieles en la caridad, el amor y la fraternidad.
Haría bien no condenando a los homosexuales y educando a los suyos en el apoyo y ayuda a esas miles de personas que nos llegan desde la miseria de otros países.
Haría bien en todo caso cumpliendo el legado de Jesús y condenando actitudes que favorezcan la xenofobia, la homofobia y la estigmatización de otros seres humanos.
La religión si se entiende como una manifestación individual que contribuya al enriquecimiento personal en el ámbito espiritual, bienvenido sea., pero si se pretende con ello desestabilizar el Estado democrático flaco favor hace estos señores a los postulados que dicen defender.
Por su historia y por su actitud sinceramente solo creo que defiende sus propios intereses, haciendo dejación de la enseñanza de su maestro.
Si Jesús estuviese aquí con nosotros lo volverían a expulsar del templo por fariseos, pero yo creo que sigue estando en las miradas inocentes de los que sufren su intolerancia, en los homosexuales que tan solo quieren vivir su amor y en esos millones de personas que desde la fe confían en una Iglesia mas acorde con nuestros tiempos y menos losa santa para satisfacer sus intereses.










