5300 valientes acudieron al Helmántico con más fe que certeza en torno a la mejoría de juego en una Unión que lo mismo gana a un primera que convierte un partido ante el Girona en una verdadera cruz para el respetable.
Y como quiera que el Levante es uno de los conjuntos llamados a pelear por el ascenso –pese a que el descenso administrativo planea por Valencia de manera perenne-, la Unión decidió que la tarde de hoy, era una buena ocasión para agradecer el esfuerzo de los espectadores de vencer la pereza y el frío, con un inicio cargado de buenas intenciones, y un gol de Rossato “marca de la casa”.
Salió la Unión dispuesta a dominar, y salvo errores importantes pero puntuales de la zaga –Gañán cometió uno que bien pudo costar un gol en los primeros compases-, consiguió imponerse al Levante, al que arrinconó en su mitad del campo, gracias a internadas de Kike y a la pelea de Ranko Despotovic, que se impusieron a un Ballesteros al que la buena colocación que da la veteranía no le basta cuando quien le encara es un punto habilidoso.
De una jugada por banda en la que combinaron Toti y Rossato llegó el primer gol de la Unión. Un disparo seco y con efecto de Rossato le sirvió a la Unión para adelantarse y al brasileño para resarcirse de una semana cargada de críticas por su pésimo partido ante el Girona.
Pudo anotar el segundo la Unión gracias a una internada de Kike y Toti, pero éste pese a que lo tenía todo para anotar –con el meta Reina batido- envió el balón justo al pie de un defensa situado bajo palos.
Gañán falló de manera clamorosa y el Levante aprovechó para anotar con una facilidad y eficacia pasmosa. Tanto que a penas celebraron haber empatado de la nada cuando sólo restaban 8 minutos para el ecuador del partido.
El paso por el túnel de vestuarios no sentó muy bien a la Unión que no sólo cedió espacio al Levante sino que volvió a mostrar su peor cara, no sólo por falta de alternativas en ataque sino por errores defensivos censurables por estultos.
Pudo anotar Iborra allá por el 55, al plantarse sólo ante Biel Ribas, pero fue Rubén, uno de los jugadores con más peligro del conjunto levantino el que anotó tras combinar con Javi Guerra. Pared de libro, toque de libro, y gol. 1-2, y se acabó una Unión que para entonces ya había olvidado la existencia de las bandas, no acertaba a encontrar a Despotovic pese a su lucha constante y a la que los cambios tampoco aportaron nada del otro mundo. Incluso el Levanto pudo anotar el 1-3 en el 74, al reeditarse la combinación entre los puntas valencianos, Rubén y Javi Guerra, siendo este último el encargado de disparar, pero su envió se fue alto.
Y cuando la letal mezcla de frío, hambre y aburrimiento había empujado al respetable a abandonar las gradas, se obró el milagro. Primero, con el empate de Despotovic, al recoger un rechace del meta Reina tras una jugada personal de Linares. Y después gracias al tanto de Rossato –el segundo en su cuenta-, mejor aún que el primero, a balón parado, con un golpeo que aunó maestría y dureza, en lo que pareció un acto de desagravio por parte del cuestionado lateral.
Al final, remontada, tres puntos y a por la batalla de Santander.











